jueves, 13 de abril de 2017

APUNTES SOBRE LA SEMANA SANTA DE LOS LLANOS DE ARIDANE

Santo Encuentro
Las procesiones más antiguas de la Semana Santa de Los Llanos de Aridane se remontan a la primera mitad del siglo XVII, y son probablemente las del Crucificado y el Santo Entierro del Jueves y Viernes Santo, respectivamente. En ambas intervenía el llamado Cristo del Pueblo, un Cristo articulado, que hacía las veces de crucificado y yacente, y una desaparecida Virgen de los Dolores. Durante el setecientos se incorpora la procesión del Nazareno, que se celebra la tarde del Miércoles Santo. La imagen titular es obra del pintor y escultor palmero Bernardo Manuel de Silva (1655-1721), que labra también una Dolorosa, conocida como Nuestra Señora del Retiro, que con el tiempo se hará omnipresente en la Semana Mayor llanense. A mediados del siglo XIX comienzan a efectuarse las procesiones del Señor del Huerto, primero en Lunes Santo y luego la tarde del Domingo de Ramos, y del Señor de la Columna con la Virgen de los Dolores, el Martes Santo también en horario de tarde. La primera con la efigie de Marcelo Gómez de Carmona (1725-1791), que antes procesionaba en Santa Cruz de La Palma, donde –imbuida su Semana Santa del neoclasicismo imperante- se había encargado otra a Nicolás de las Casas, y la segunda con la de otro destacado imaginero local, Aurelio Carmona López (1826-1901). Esta es, pues, la Semana Santa con la que nos encontramos en Los Llanos de Aridane al principiar el siglo XX, marcada por lo más granado de la imaginería local. El programa se completaba con las celebraciones de Ramos y con la procesión del Santísimo en la madrugada del Domingo de Resurrección, que comparten una tradición secular.

Cristo de la Salud
Durante la centuria novecentista la fisonomía de la Semana Mayor de Los Llanos no va a variar, y mantendrá esa fidelidad a la cronología de los misterios de la Pasión, que es característica señalada de nuestra Semana Santa insular. Pero, si dejamos al margen los periodos más agitados dominados por el anticlericalismo o, cuando menos, el indeferentismo, las representaciones cultuales en la calle se verán enriquecidas con la incorporación de nuevos pasos y procesiones. En 1912 se traslada por fin a la parroquia matriz de Nuestra Señora de los Remedios (desde su adquisición por la familia Kábana en 1862) el denominado Cristo de la Salud (originariamente en Santa Cruz de La Palma, en el antiguo Hospital de los Dolores de la calle de la Cuna), que desde 1928 será el crucificado que desfile durante la tarde del Jueves Santo, a la finalización del lavatorio de pies y del sermón del mandato. Este Cristo de pasta de maíz, de procedencia mexicana (siglo XVI), en el que se utiliza la técnica propia de los indios tarascos, es la escultura más antigua de la Semana Santa de esta ciudad. Su procesión, cuyo paso estrena trono en 1955, deja de efectuarse en 1961, por el mal estado de la talla, y se recupera en 2003, con la efigie adecuadamente restaurada y con nuevo horario de salida, las siete de la mañana del Viernes Santo. Sin duda, las procesiones del Nazareno, del Crucificado y del Santo Entierro seguían conformando la columna vertebral de la Semana pasionista en la capital del Valle de Aridane, pues, además, son las únicas que salen en 1935, en plena II República.

Procesión del Señor
del Huerto (S.XX)
En los años cincuenta se configura de manera definitiva la Semana Mayor llanense, con un desarrollo sin precedentes. Previamente, en 1947, empiezan a desfilar en la procesión del Santo Entierro todos los pasos de la Semana Santa, por lo que, con el tiempo, se calificará de “procesión magna”. En 1954 se comienza a procesionar durante el Viernes de Dolores. Las diez de la noche es la hora fijada y la imagen de Nuestra Señora del Retiro, la titular del vía crucis penitencial. Al año siguiente (1955), adquirida en los talleres de El Arte Cristiano de Olot (Gerona), sale por primera vez la efigie del Señor de la Burrita en la procesión de Jesús entrando en Jerusalén, que, extrañamente, se programa para la tarde del Domingo de Ramos (entre las seis y la siete, según los años) y no en el marco de la procesión litúrgica de la mañana. Desde 2002, empero, la carismática imagen forma parte de la procesión de la mañana. Esta incorporación fuerza el traslado de la procesión del Señor del Huerto para el Lunes Santo, que saldrá (como la del Señor de la Columna del Martes Santo) entre las siete y las ocho de la tarde, según los años. El paso con la imagen de Marcelo Gómez estrena un nuevo Ángel confortador en 1955, resultado de un arreglo realizado sobre una antigua efigie retirada del culto. El mismo año, con motivo de los cambios en la liturgia, la procesión del Santísimo Sacramento se traslada al mediodía del Domingo de Pascua, a partir de las doce de la mañana.

Cristo de Argual
En 1956 se efectúa por primera vez la procesión del silencio del Cristo de Argual, desde la ermita de San Pedro Apóstol del popular barrio llanense donde se venera hasta la parroquia matriz. Las once y media de la noche es el horario previsto. El imponente crucificado, de arraigada devoción, es, no obstante, una imagen seriada salida también de los talleres de Olot. La procesión, sin embargo, deja de celebrarse a los pocos años (1960), por incompatibilidades con los actos de la liturgia. Se recupera en 1976, a hora más temprana, las diez de la noche, con el mismo destino (hoy sale a las nueve y media de la noche). Los cambios en la liturgia también imponen en 1957 el traslado de la bendición de las palmas y olivos del Domingo de Ramos desde la parroquial de Los Remedios al colegio Nazaret. Desde hace décadas tiene lugar en la plaza de la Fuente, en los aledaños de la iglesia matriz. Un año después (1958) se estrena en la Semana Santa la efigie flamenca de Nuestra Señora de las Angustias, que recibe veneración en la ermita del barranco de su nombre. En lo sucesivo, lo hará de forma puntual hasta la actualidad.

domingo, 26 de febrero de 2017

AQUELLA FIESTA DE MI COLEGA PALMERO

Un colega de la isla de La Palma, con el que coincidí en un seminario para abogados hace casi diez años, me habló una vez con entusiasmo de una fiesta bastante original que se celebraba en su isla. Me contaba que en La Palma el lunes de Carnaval los lugareños no se disfrazaban con graciosas alegorías ni con variados ropajes de distinto pelaje, sino que la mayor parte de la población intentaba emular a los primeros indianos que abandonaron la isla a finales del siglo XIX y principios del XX con dirección a Cuba,  huyendo de la extrema pobreza que asolaba al archipiélago cuando las anilinas sintéticas acabaron con el fabuloso negocio de la cochinilla, entonces el principal producto exportador de las islas canarias, para luego volver enriquecidos vistiendo sus mejores ropas y portando valiosos ajuares. La fiesta -puntualizaba el canario- comienza desde muy temprano, aún en horario matutino, y no tiene hora de cierre, amanece el Martes de Carnaval, pero ten en cuenta -apostillaba- que el jolgorio -en esto insistía mucho- se completa con una lluvia sostenida de polvos de talco que entre todos nos tiramos que logra teñir de blanco la ciudad, un pequeña capital insular de traza portuguesa o colonial, durante varios días.

La verdad es que siempre albergué la esperanza de conocer aquella fiesta tan singular que me había referido mi colega palmero con tanta pasión. Así que el año pasado decidí que ya había llegado la hora de disfrutar de tan genuina astracanada. Pero no fue fácil preparar el viaje, porque encontrar vuelos para llegar a la isla desde la Península a precios razonables no resulta -por lo general- bastante sencillo. Comprendí, por supuesto, lo que el mismo colega me contaba entonces con cierta desazón: que la isla no terminaba de despegar en la industria turística por problemas de conectividad. Finalmente opté por viajar directo desde Madrid, pese a que si lo hacía con escala en Tenerife el precio -sorprendentemente- era menor (dos vuelos y dos compañías distintas). Con pocas opciones, no tuve más remedio que aterrizar en La Palma el sábado de Carnaval, así que -como no hay mal que por bien no venga- pude disfrutar de otras de las ocurrencias de la población insular, "Los embajadores", una particular bufonada que recrea una recepción consular de cientos de representantes internacionales, que desfilan por su arteria principal, la calle Real.

Por lo demás, hice bien en comentarle a mi viejo colega el viaje con cierta antelación, porque de no ser así no hubiese encontrado un alojamiento relativamente cercano a la fiesta. Me contó que estos días son los únicos a lo largo del año que los establecimientos hoteleros y extrahoteleros de esta "banda oriental" de la isla (allí las zonas van por "bandas") cuelgan el cartel de "completo". El lugar era una pensión modesta, como las de antaño, con escaleras de madera que crujen a su paso, que me recordaba a la parisina que recrea Ninette y un señor de Murcia, la conocida comedia de Miguel Mihura. Pero el establecimiento estaba en el centro de la fiesta, en plena calle principal, justo al lado de la sede del ombubsman canario. Además su nombre hacía honor a la celebración: pensión "La Cubana", así que me encantó el sitio, incluso -pensaba- podría recluirme allí en cualquier momento del jolgorio con ocasión de una contingencia inesperada, un apretón, por ejemplo, o simplemente para refrescarme la cara de los polvos si al final resultaban más molestos de lo previsto.

lunes, 30 de enero de 2017

MANOLO JAUBERT, JUGADOR, ENTRENADOR Y ÁRBITRO

Manuel Jaubert Lorenzo (Santa Cruz de La Palma, 1946) es quizá el único referente del baloncesto palmero que ha sido a la vez jugador, entrenador y árbitro. Se inicia en este deporte a principios de los años 60 en el infantil Juan de Austria, cuando aún se jugaba en la plaza de Santo Domingo. Más tarde juega en el Instituto, Príncipes y Canarias, todos ellos equipos de la época de la capital insular. El histórico San Fernando lo recluta, junto a Julio Plata, para la temporada 1965-66, temporada en la que el club palmero disputará el ascenso a Segunda División (contra el Náutico “B”), tras proclamarse campeón de la Liga Insular de Baloncesto. En el San Fernando coincide con los veteranos Roberto Arozena, Agustín Francisco o Juan de la Barreda, aunque los de su camada serán: José Emilio de la Cruz, Jorge Morera, Paco Ayudarte, Carlos Martín o Isidoro Ramón. En este club repite la temporada siguiente disputando algunos torneos menores, porque no hubo competición oficial entonces.

San Fernando, 1966

C.B. La Palma 1967-68
Luego vendrían hasta ocho temporadas en el primer equipo del C.B. La Palma (1967-1975), casi todas con Pancho Martín de entrenador, compartiendo galones de anotador con su compañero Julio Plata. Por su efectividad, Manolo Jaubert fue uno de los últimos jugadores que seguiría utilizando el antiguo tiro “a cuchara”, lo que no fue óbice para que Monsalve lo recuperara para el representativo insular en la temporada 1974-75, siendo pieza destacada en las pocas victorias (Claret, Káiser…) de aquel curso en Segunda División. “Caballo de madera”, le decían… una especie de antecesor de López Iturriaga finalizando contraataques. Con el Mamey (campeón), fue el mejor de la primera competición de verano (1972), pugnando en la tabla de anotadores con jóvenes promesas como Simón Martín o Eduardo Aciego.

La Palmita infantil 1971-72
Desde principios de los años setenta, Jaubert también entrena. Con La Palmita infantil, gana el provincial escolar de 1972, con el Mamey femenino, la primera competición de verano (1972), y con el C.B. La Palma, el insular júnior de 1975 (final provincial incluida ante el potente Medina Santa Cruz). Pero quizá lo más importante es la semilla que siembra, primero en Los Sauces y después en San Pedro (Breña Alta), aprovechando su trabajo con las comunidades de regantes. En el verano de 1974 se convierte en entrenador-jugador del Laguna Sauces, promocionando a jugadores como Santi Martí, Pepe Duque, Recuenco o Medina, que luego heredaría Heriberto Fernández (Sauces Fidias). En el verano de 1975 hace lo propio en Breña Alta, compartiendo ribetes en la cancha con Manolo Cabrera, y funda el Atlántida Falpe. Son dos momentos de inflexión en el baloncesto de ambos municipios. Con el infantil femenino Atlántida Atlético consigue en 1976 un meritorio subcampeonato insular.

Atlántida Falpe 1975
En los años ochenta Manolo Jaubert se integra en la Escuela de Baloncesto de Santa Cruz de La Palma, que lidera Roberto Estrello, y entrena durante años a la Escuela 70, campeón insular en categoría infantil en 1985, y Escuela 71, campeón cadete y juvenil en 1987 y 1989. Con gran parte de estos jugadores se proclama campeón provincial escolar en categoría infantil de manera consecutiva en 1984 y 1985, representando a dos centros de la capital. En realidad, su actividad cestista solo desciende cuando en los años noventa es nombrado coordinador de deportes del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, donde sigue promocionando el baloncesto, entre otros deportes.

Sector Norte 1984-85
Pero si su intensa actividad como jugador (hasta frisar los 30 años) o su infatigable labor como entrenador fuera poco, a Manolo Jaubert hay que reconocerle también su periplo como árbitro, especialmente en partidos de féminas y juveniles, aparte de en la competición de verano. Sin luces, sin focos…, pero federado, como tiene que ser. La licencia de árbitro la había obtenido en un cursillo impartido por Miguel Díaz Alegre en Santa Cruz de La Palma en 1970. 

domingo, 8 de enero de 2017

LAS TRIBULACIONES DEL C.B. LA PALMA EN EL ASCENSO A SEGUNDA DE 1974

C.B. La Palma OJE
Tras un casi impoluto campeonato en la Tercera División Nacional (de ámbito provincial), en la que solo concede un empate en dieciséis partidos (con el C.B. Guancha de outsider), el C.B. La Palma afronta apenas una semana después de terminar la competición regular la fase de ascenso a Segunda División Nacional. Con el campeonato decidido hace tiempo –La Palma es líder desde la primera jornada-, el ayuntamiento capitalino (Pancho Martín, entrenador, y Manuel Pérez Cantillo, presidente, eran concejales a la sazón) y la delegación palmera de la Federación Tinerfeña de Baloncesto se mueven con habilidad entre bambalinas y consiguen que la fase por el ascenso se celebre en Santa Cruz de La Palma (en cualquier caso, la fase por rotación debía celebrarse en la provincia tinerfeña).

El ayuntamiento enmarca el torneo en las fiestas patronales de la Cruz y tiene lugar entre los días 17 y 19 de mayo de 1974 en la Ciudad Juvenil, escenario sito en la plaza de San Francisco (actual Museo Insular). Participan los campeones provinciales de Tercera División de Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife y el Sáhara: Náutico, La Palma OJE y Sáhara OJE de El Aaiún. El primer clasificado obtiene como premio el ascenso directo a Segunda (ocuparía la vacante del descendido Pepsi Sansofé) y el segundo, promociona (espera para este menester el Zona Aérea de Las Palmas).

C.B. Sáhara OJE
El primer partido del torneo (C.B. La Palma-Sáhara OJE) está previsto que se celebre el viernes 17 de mayo a las siete y media de la tarde. Pero, curiosamente, y debido a la coincidencia horaria con el encuentro de fútbol televisado Atlético Madrid-Bayern de Múnich, partido de desempate de la final de la Copa de Europa (dos día antes españoles y alemanes habían empatado a uno), se traslada a las diez y media de la noche. El intempestivo horario impide que al día siguiente el periódico de la isla, Diario de Avisos, pueda acoger la oportuna crónica. No obstante, un breve en la primera página recoge el resultado del partido: 85-31. Sobre este resultado no hay dudas, porque así suman también los anotadores y se repite en varias informaciones. Por La Palma, juegan y anotan: Pepe Guerra (0), Alejo Cabrera (26), Julio Plata (5), Miguel Ángel Martín (0), Manolo López (0), Isidro Castro (4), Víctor Acosta (0), Quique Álvarez (11), Guillermo Hernández (4), Pacucho Arrocha (12) y Manolo de las Casas (23). Por el Sáhara OJE, los jugadores más destacados son los hermanos Ahmed, que anotan 9 puntos cada uno.

C.B. Náutico (Las Palmas)
El sábado 18 contienden a las siete de la tarde el Náutico de Las Palmas y el Sáhara OJE. La victoria sonríe al veterano equipo grancanario por 67 a 52, con arbitraje de Isidoro Ramón y Cabrera. Tampoco puede dudarse de este resultado, pues también suman así las anotaciones y se reitera en distintas noticias relacionadas con el torneo. El domingo 19, al mediodía, se enfrentan entonces el Náutico grancanario y La Palma por el ascenso directo. El equipo de Pancho Martín, con más problemas en la primera mitad, termina ganando con suficiencia por 79 a 57. Por La Palma, juegan y anotan: Pepe Guerra (0), Alejo Cabrera (10), Julio Plata (14), Emiliano Navarro (0), Manolo de las Casas (22), Pacucho Arrocha (10), Guillermo Hernández (0), Quique Álvarez (2), Víctor Acosta (14) e Isidro Castro (7). Visto el rendimiento del joven Manolo de las Casas, que aún no había cumplido los 17 años, no nos sorprenderá que lo reclute ipso facto Pepe Cabrera para el C.B. Canarias de La Laguna. Por el Náutico, el más atinado es Plasencia, que anota 15 puntos.