sábado, 12 de septiembre de 2009

SIN TRIBUTO ALGUNO A PEDRO PÉREZ DÍAZ EN SANTA CRUZ DE LA PALMA

 Hace algunas semanas estuve en Las Palmas para una sesión del Comité Canario de Disciplina Deportiva, que celebramos normalmente con una periodicidad mensual. Las reuniones las hacemos por lo general en la sede de la Dirección General de Deportes, en la calle Murga, cerca de los institutos y del obelisco.


Pues bien, en los alrededores del lugar, se encuentra una calle y un busto en tributo al diputado cunero por Las Palmas, José de Perojo. Parlamentario “apadrinado” por León y Castillo, aunque buen amigo de Maura. Perojo, que nunca estuvo en las islas, se distinguió por la defensa de la causa grancanaria en los estertores pleitistas que desembocaron en la Ley de Cabildos de 1912, muriendo en plena sesión parlamentaria en octubre de 1908 cuando defendía dos enmiendas pro Gran Canaria al proyecto de Ley de Administración Local de Maura.

La verdad es que no pude evitar acordarme de Pedro Pérez Díaz, palmero, insigne jurista y sociólogo krausista, que tanto contribuyó al reconocimiento legal de la autonomía insular y a la propia Ley de Cabildos, sin parangón con Perojo, al que sólo recuerda en su isla una plaza en su pueblo natal de Villa de Mazo. Durante la 2ª República el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma acordó (en sesión plenaria de 24 de abril de 1931) dar su nombre a la calle San Sebastián, ante su –durante tantos años- injusta preterición en los reconocimientos por su condición republicana, en beneficio del diputado Poggio, pero, lamentablemente, el nuevo régimen volvió a sumirlo en el más absoluto ostracismo, pese al protagonismo que pronto tendría un sobrino suyo, Blas Pérez González. El nuevo Ayuntamiento capitalino no tardaría nada en revocar el anterior acuerdo (en sesión de 30 de septiembre de 1936), recobrando la calle San Sebastián su denominación tradicional.

Más de treinta años después de la instauración (o restauración, como lo quieran ver) de un nuevo régimen, ahora sí democrático, ni el consistorio de Santa Cruz de La Palma, ni el Cabildo palmero, han recuperado su memoria, el primero dándole su nombre a unas de las calles de la ciudad, y el segundo erigiendo cuando menos un busto en reconocimiento a la importancia de su contribución en la recreación de los cabildos insulares. Para mayor escarnio, en Santa Cruz de Tenerife si que existe una calle con su nombre. En plena efervescencia de la memoria histórica, esta postergación clama al cielo, y de verdad que no lo digo por el cariño que le tengo al personaje. A ver si esta reivindicación se generaliza, un saludo.

* La foto corresponde al busto en tributo a José de Perojo en Las Palmas de Gran Canaria en la calle de su nombre.

2 comentarios:

  1. Cuando voy a Las Palmas me quedo en el piso de una amiga en la C/ Jaime Balmes cerca de Murga y esquina Perojo. He visto ese busto, digno reconocimiento de un pueblo agradecido.
    Tener un hermano como Don Alonso, lider de los republicanos palmeros , de talante liberal dicen y desprendido, diputado de gran arraigo popular y excelente político , no debe dejar a Don Pedro en el olvido, ese creador del régimen político-administrativo que para Canarias, bajo el gobierno del liberal José Canalejas , quedara contemplado en la Ley de Cabildos de 1912.
    Y sinceramente la memoria histórica le debe mucho a este palmero ilustre.

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  2. Me ha gustado mucho este recordatorio a Pedro Pérez Diaz. Existen destacados rasgos de su personalidad que hacen que sienta especial admiración por este ilustre palmero, persona que ante todo, desarrolló a través de su intensa actividad su lado HUMANISTA (lo que le llevó a estudiar no sólo derecho sino filosofía y letras, como su hermano Alonso)
    Su carácter de abogado, lo que me genera, por compartirlo, una evidente sintonía, que ejercía con evidente pasión, y que se demuestra en sus éxitos profesionales y en su bibliografía sobre diversos aspectos del derecho, así como por su interés por el lado político como cosa pública e interés por mejorar la situación y vida de sus paisanos, en una época tremendamente interesante.
    Igualmente su participación incesante en varias instituciones civiles y sociales, así como su labor docente, que practicó, entre otras, en la asociación para la enseñanza de la mujer, institución creada por Fernando de Castro.- otro personaje de la época, que no sólo importó modelos de otros lugares- Inglaterra entre otros, a la España de su momento, en una educación centrada básicamente en la mujer, y que se convirtió en importante punto de encuentro cultural de personalidades de su momento- y destinada a la formación profesional- eso sí, inicialmente, de mujeres de clase media y alta, desgraciadamente, las únicas que podían permitírselo.-
    Muchísimas de sus recomendaciones contenidas en la respuesta realizada al ministro Moret, acerca de la organización político-administrativa que debía darse a Canarias, pueden ser trasladables hoy en día- con la evidente discordancia que produce la distinta situación- a las instituciones, y que se refleja en “el problema canario”
    Comparto por ello tu criterio, y a ver, si ese reconocimiento que, evidentemente se merece, compensa en parte el poco éxito que en la política palmera-su tierra- tuvo en su momento.

    Por cierto, recomiendo, y aprovecho la relación que puedan tener con el personaje del que tratas – y sé que son muy dispares las lecturas- tanto los “discursos parlamentarios 1931-1935” de Alonso Pérez Díaz como un interesante artículo de Carlos Lugo Sosvilla - periódico el día, en carta abierta, mayo 2009- en la que se menciona, entre otros, a Pedro Pérez Díaz tras un repaso a varios personajes de la vida política. (aunque reconozco que múltiples veces difiero de sus conclusiones).

    Abrazos

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