miércoles, 20 de abril de 2016

BELÉN LORENZO FRANCISCO: LO BUENO, SI BREVE, DOS VECES BUENO


La novel escritora palmera Belén Lorenzo Francisco (Santa Cruz de La Palma, 1980) ha hecho del aforismo de Gracián (Oráculo manual y arte de prudencia, 1647) su más significativa seña literaria. Bregada previamente en blogs literarios de su autoría, como “Todas las palabras cuentan” o “Relatos para leer de pie”, y en revistas digitales del ramo, como La esfera cultural, En sentido figurado, MicrofiliasRevista Periplo, Lorenzo se ha acomodado con genio en la brevedad y en la microficción, pues como evidencia en el epígrafe de su primer trabajo impreso, Breve historia de un cuento que soñaba con ser un título, comparte con Alejandro Dumas (padre) que “todo cabe en lo breve”.

Su primer libro en papel, de fabricación – literalmente– artesanal, publicado por Cartonera Island (2014), parece casi un legajo, como los que habitualmente estudia y manipula por su condición de archivera municipal del Ayuntamiento de San Andrés y Sauces. Edición aparte, se trata de una colección de microrrelatos, que nos avanza su ingenio y su habilidad para moverse  con suficiencia entre pocas palabras: “Creación: Al séptimo día, comprobó con espanto que le habían sobrado piezas”; “Vegetarianismo: Hábilmente, su madre rectificó: “y fueron felices y comieron seitán”. Este libro está, por cierto, acertadamente comentado por Rosario Valcárcel en distintos medios digitales. (véase aquí

Lorenzo Francisco es licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Laguna y, en breve (casualidad), en Historia y Ciencias de la Música por la Universidad de La Rioja. La literatura, pues, no está reñida con otras inquietudes intelectuales. Ha publicado en distintas revistas científicas (El Pajar, Cartas Diferentes), junto al también investigador y archivero Manuel Poggio, algunos trabajos sobre imaginería festiva, y es una activa socia de ASARCA, la asociación de archiveros de Canarias. En realidad, la novel escritora es, en términos canarios, una desinquieta cultural, que compagina convenientemente con tareas más altruistas y desinteresadas: impartir clases de guitarra o encargarse del archivo parroquial de El Salvador.

En 2014 fue finalista del I Concurso de Microrrelatos “Hoja en Blanco”, convocado por Lavadora de textos y el Ayuntamiento de La Laguna. En 2015 participó como invitada en el VI Encuentro de Escritoras de Microrrelatos, celebrado en la Librería de Mujeres de Santa Cruz de Tenerife, y en el I Simposio Canario de Minificción, que tuvo lugar en la Universidad de La Laguna. Aunque quizá su año de explosión literaria esté siendo el presente. Primero ha publicado Leo en las calles, dentro de la colección Canarias en Letras (Fundación Mapfre, 2016), protagonizando el “Día de las Letras Canarias” (en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria), junto a la majorera María Valerón Romero, y bajo la dirección del escritor lanzaroteño Félix Hormiga. Luego ha visto la luz el libro Leyendas de La Palma, con ilustraciones del artista checo Alexej Dvorak (Cartas Diferentes Ediciones, 2016), del que ha sido la autora de los textos, junto a Manuel Poggio Capote. Recientemente se ha presentado en Los Llanos de Aridane.

A ella le gusta decir que habita en “los súbitos cuentos infraleves”, en acertada expresión del cuentista tinerfeño Juan Yanes. En esa dirección, conoció los haikus, construcciones de 17 sílabas (o “moras”) distribuidas en tres versos, de origen japonés, que contribuyeron a confirmar su apuesta por la brevedad. Lo de la cotidianeidad como imaginario es ya un enfoque más personal. De todo ello, Leo en las calles es fiel reflejo: “Leo en las calles/un rastro de historias/(o lo invento)”; “La inercia mueve/el mundo de costumbres/en el que vivo”. En este mundo haiku, se mueven autores como Susana Benet, Félix Arce, León Molina, Herme G. Donis o Isabel Escudero. Pero Belén Lorenzo también es hábil para descubrir historias (siempre breves) escondidas en los libros de otros, que luego transforma en sus particulares haikus. De esto pueden dar fe su muro de Facebook o la escritora grancanaria Julieta Martín Fuentes, autora de Lolita Pasión, que lo define como “literatura en la literatura”. (véase aquí). Hoy no hay convocatoria literaria en la isla donde no la veamos. Una bocanada de aire fresco siempre se agradece.

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