viernes, 19 de marzo de 1999

DOLOR Y HUMILDAD

Monición de la Misa de la Cofradía de Nuestro Señor del Huerto, Domingo de Ramos de 2000
J.J. Rodríguez-Lewis
Hoy nos encontramos ante el Dios más humano. Verdaderamente ante el Dios que se hace hombre, y que vive y padece como él. Hoy, Ramos en Santa Cruz de La Palma, hemos acompañado a Jesús, el hombre humilde, que entre hosannas y alabanzas, entra en Jerusalén montado en un burrito (El Señor del Burrito, le decimos). Esta noche, lo acompañaremos postrado a los pies de un Olivo pobre, como hombre-dolor; un Cristo temeroso (Que pase de mi este cáliz) como cualquier otro hombre.

Estaba escrito que el Mesías había de ser un Rey de humildad: “Anunciad a la hija de Sión: mira que viene a ti tu Rey lleno de mansedumbre, sentado sobre una asna y su pollino, hija de la que está acostumbrada el yugo”. En Getsemaní el rostro más humano, el paradigma de los Cristos de este mundo.

Las Cofradías que participan en esta misa son, quizás, las que mejor representan estas notas características de este día: humildad y dolor. Nuestras hermanas son cofrades de la Virgen Dolorosa, y acompañan sus pasos, cabizbajas y con apenas una sombra por rostro. La cofradía del Huerto nació para soportar el peso de los pasos procesionales, un dolor real que permite descargar a Cristo de parte de su cruz. La soga que nos ciñe o el anonimato, incluso dentro del templo, que nos caracteriza, nos recuerda al Cristo que entra en Jerusalén con un burrito como trono.

La cofradía del Señor del Huerto es una cofradía del mundo real, con muchos defectos, y cuya Iglesia no es este templo, sino la vida misma. Acaso no seamos una cofradía ortodoxa, al uso, pero sí procuramos un apostolado en lo cotidiano, colaborando además de forma decisiva en la Semana Santa de nuestra ciudad: en primer lugar, soportando los pasos procesionales de esta Parroquia; en segundo lugar, logrando que se creen otras cofradías semejantes, como la del Señor Preso, que permite que no se retribuya por cargar a Cristo; y en tercer lugar, elaborando ese programa de Semana Santa, que conocéis, y que edita el Ayuntamiento.

Ahora bien, intentamos pasar desapercibidos. Quizás por eso alguno no nos entiende.

No hay comentarios:

Publicar un comentario