lunes, 2 de marzo de 2015

ELIRERTO GALVÁN, UNA LEYENDA DEL BALONCESTO CANARIO

Elirerto Galván,
ca. 1944
Elirerto Galván Escanaverino (Santa Cruz de La Palma, 1921) es quizá el mejor jugador palmero de baloncesto de la historia de este deporte (y probablemente de los mejores tenistas, por cierto). El reconocido médico pediatra comenzó a jugar al entonces basket-ball con apenas doce años, al socaire de los pioneros, que pronto crearon equipos infantiles. Por tanto, las primeras canastas que anota las convierte en el desaparecido huerto de don Armando Yanes, donde nació oficialmente el baloncesto insular en 1933. Luego destaca en los equipos del Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Cruz de La Palma, creado en 1932, participando en la competición que organiza la Sección de Deportes del Sindicato Español Universitario (S.E.U.), aún sin terminar la Guerra Civil,  durante la temporada 1938-39. Tiene apenas 17 años y cursa Séptimo, el último del Bachillerato. El torneo, que se desarrolla en el Parque de Recreo, lo ganan los de Sexto, pero Galván resulta uno de los jugadores más determinantes. Por ello, pasa a formar parte, primero, del S.E.U. La Palma (una especie de selección insular), que disputa varios partidos durante el primer cuatrimestre de 1939 contra su homónimo de La Laguna, con cómodas victorias del representativo palmero, y más tarde, junto con su paisano Lope Martín Lorenzo, del equipo provincial de las organizaciones juveniles de Falange (era lo que había en aquella época), con el que se proclama subcampeón de los Juegos Nacionales  celebrados en el Stadium Metropolitano de Madrid  en octubre de 1939 (en la “II Demostración Nacional de Organizaciones Juveniles), tras disputarle la final a Barcelona.

Recién cumplidos los 18 años, cuando empieza sus primeros estudios universitarios en La Laguna (Magisterio, que luego simultanea con el primer curso de Ciencias Químicas con el fin de convalidarlo con Medicina, que no se estudiaba en Canarias), el joven Galván Escanaverino publica un artículo en Diario de Avisos (15-12-1939) en el que expone, con una madurez inusual para su edad (vislumbrando su vocación profesional), las innumerables ventajas de la práctica del todavía denominado “basket-ball”: “Y entre los deportes que quizás de una manera más completa tienden a normalizar y perfeccionar nuestro organismo, se encuentra el basket-ball, que tanto por su resultado orgánico como por su elegancia y delicadeza, ocupa un lugar preferente en el cuadro de primeros deportes”.

El quinteto canario
No habían transcurridos dos años de su traslado a Madrid a cursar sus estudios en la Facultad de Medicina (1943), cuando Elirerto Galván, Ramón Ramos y Mariano Rodríguez [Vega] crean un equipo de baloncesto que pronto se convertirá en un referente del baloncesto español de los años cuarenta, y en el que luego recalan también los palmeros Manolo Perera y Sergio Pérez Escanaverino y el tinerfeño Eugenio Machado. En su primera temporada, el equipo se inscribe en la tercera categoría de la competición castellana con el nombre de su patrocinador y distrito: Zona Primera, y se proclama campeón de la división. Y sin solución de continuidad, bajo la denominación de Standard Eléctrica, consigue al año siguiente el ascenso a la máxima categoría de la Federación Centro. A partir de 1945, ante el número de insulares que conforman la escuadra (especialmente palmeros), el conjunto adopta el nombre de Canarias. Este equipo alcanza su cenit en 1947, cuando logra disputar la final del XI Campeonato de España/VIII Copa del Generalísimo, contra el potente Barcelona de Galve y Kucharski. El encuentro se celebra en Zaragoza y finaliza con victoria culé 39-25, pero Galván se había convertido en el mejor anotador y en el jugador más sobresaliente de los “canarios”. Con el Canarias, Galván vuelve a jugar la fase final del Campeonato de España en la temporada 1948-49, aunque en esa ocasión los “insulares” caen en la ronda preliminar. El equipo desaparece la temporada siguiente, justo cuando Elirerto Galván deja el conjunto para volver a la isla a ejercer su profesión, circunstancia que pone de manifiesto el importante rol que jugaba el palmero en aquel equipo legendario.

Canarias de Madrid 1944-45
(Standard Eléctrica)

Galván Escanaverino llega a estar seleccionado por la Federación Centro (castellana) para integrar su selección (aunque no puede jugar), un combinado formado por a Pedro y Emilio Alonso, Ripoll y Emilio Lozano (del América), Julio Gámez, Alejandro González, Luis M. Melilla y Hernández Villamil (del Real Madrid), Ignacio Pinedo (del Liceo Francés) y Carlos Piernavieja (del Canoe), que, dirigido por Alfonso Jorquera, contiende contra Cataluña el 24 de febrero de 1947. Con anterioridad, en julio de 1946, nuestro hombre participa en Tenerife en un partido homenaje a su compañero Eugenio Machado. El encuentro enfrenta a dos selecciones provinciales, en las que también intervienen, entre otros, Enrique Alonso, Ulises Méndez, Bruno o Mariano Rodríguez.

Pero [don] Elirerto (se me hace difícil no anteponerle el “don”) contribuye mucho más al baloncesto insular. Podemos colegir que el Arsenal, acaso el equipo más representativo de los primeros cuarenta años de nuestro baloncesto, es obra suya, cuando menos durante los años cuarenta y cincuenta. En los cuarenta, con sus hermanos Raúl y Chano, y su primo Sergio, además de con sus compañeros del Canarias de Madrid.  En los cincuenta, y ya con más de treinta años, disputándole la supremacía insular al Frente de Juventudes, con nuevos compañeros. Son significativas sus victorias sobre el campeón de Tenerife, Educación y Descanso (en 1944), Canarias de La Laguna (en 1946 y 1953) y Náutico de Tenerife (en 1953), encuentros en los que Elirerto Galván siempre sobresale, en juego o en anotación.

Arsenal y Náutico en 1953
Finalmente, durante los años sesenta, se convierte por un tiempo en el responsable de la Delegación Insular de la Federación Tinerfeña de Baloncesto cuando nadie quiere hacerse cargo de ella, compartiendo con Manolo R. Calderón (éste como delegado de Juventudes) buena parte de la excelente promoción deportiva de aquellos años.

1 comentario:

  1. Me ha encantado leer el artículo sobre mi tío, al que adoro. Actualmente, con 94 años, sigue yendo a nadar todas las mañanas y cada semana hace senderismo. Jugó al tenis hasta los 70 y pico años. Será por éso que está como una rosa. La cabeza activa por sus lecturas diarias de ensayo ehistoria, y sus poesías, propias y ajenas que nos sigue recitando de memoria cada vez que se lo pedimos. Es una de las personas más buenas que he conocido jamás. Para mí, por muchas cosas, es un héroe.

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