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martes, 9 de marzo de 2021




Nuevas noticias sobre el periódico La Disciplina (1905), un modelo de prensa obrerista en la isla de La Palma 

J.J. Rodríguez-Lewis

* Publicado en Actas del IV Congreso Internacional de Historia del Periodismo Canario,

 Ediciones Densura, 2021

1.    Los precedentes

Nos tenemos que remontar al semanario La Luz, dirigido por el abogado, entonces liberal, Siro González de las Casas (1856-1906) y en circulación durante los primeros meses de 1886, para encontrar la primera referencia a la cuestión social u obrera en la prensa insular.[1] A continuación, será el periódico liberal El Criterio (1886-1887), dirigido por Domingo Carmona Pérez (1854-1906), con el tiempo militando en el republicanismo, el que siguió con interés la actividad de la Unión Obrera, la primera sociedad de socorros mutuos que se constituía en La Palma.[2] Con todo, las primeras denuncias sobre la situación de la clase trabajadora no las vamos a encontrar hasta que ve la luz El Grito del Pueblo (1895-1899), bajo la dirección ya del tipógrafo Manuel Pestana Henríquez (1867-1949), periodo en el que pasó a subtitularse como «periódico político democrático»[3], aunque la primera cabecera obrerista va a ser El Fiscal (1900-1902), el primer proyecto periodístico de Anselmo J. Guerra Cabrera (1875-1959), que asumió la cuestión obrera como contenido temático capital en su línea editorial y abanderó la campaña para la constitución de la Asociación Gremial de Obreros de La Palma. Por fin, con el carácter de prensa obrerista (que no obrera), saldrán, en primer lugar, El Grito del Pueblo, en su segunda época (1902-1905), que asumiendo sin fisuras el ideario republicano se reconoce en la cabecera como «defensor de la clase trabajadora», y, en segundo lugar, La Voz del Obrero (1902-1904), antecedente inmediato de La Disciplina, en este caso desde planteamientos más próximos al socialismo cristiano. No sorprende que ambos proyectos los lideraran Manuel Pestana y Julián Guerra, redactor-jefe y director de El Fiscal, respectivamente, dos amigos que solo separaron sus trayectorias en el mundo del periodismo por diferencias de criterios.

2.    Cuestiones generales

La Disciplina es un periódico que circula en 1905 durante unos meses a partir del 18 de enero. Hasta hace poco tiempo no se había localizado ningún ejemplar, aunque su existencia estaba corroborada no solo por Maffiote, Lorenzo y Régulo, sino por su propio director en vida[4], así como por otras referencias indirectas[5]. El propio Régulo, en una nota al margen del registro, reconoce que «ni su director, que aún vive (1948), ni ninguna otra persona ha sabido indicarlos dónde pueda consultarse siquiera un ejemplar». Sin embargo, recientemente, hemos encontrado tres números de esta publicación en la hemeroteca de la Biblioteca Municipal de La Orotava[6]. Con seguridad, este periódico de la isla de La Palma (junto a otros muchos) formaba parte de la colección adquirida en 1983 por el Ayuntamiento (de fondos bibliográficos y hemerográficos), que fue propiedad del periodista palmero Antonio Lugo Massieu (1880-1965), ilustre director de la revista El Campo y entonces director de El Regional (a quien iba dirigido el ejemplar), que residió gran parte de su vida en la histórica villa del norte de Tenerife.

La Disciplina se proclama órgano de la sociedad escolar de obreros de La Palma y fue el tercer proyecto de prensa obrerista, de raíz católica, de Anselmo J. Guerra Cabrera, tras El Fiscal (1900-1902) y La Voz del Obrero (1902-1904), que cesa solo un año antes de que viera la luz La Disciplina. Como este periódico pretendía salir los miércoles, y el primer número que se conserva es el número 3 y corresponde al día 8 de febrero de 1905, es más probable que el primer número saliera el 25 de enero y no el 18[7].

El periódico se estampa en la imprenta de El Grito del Pueblo, que regenta, desde su fundación en 1902, Manuel Pestana Henríquez (1867-1949), buen amigo del director, con quien había compartido la edición del bisemanario El Fiscal, y al que ya le había editado La Voz del Obrero. Por Maffiotte (confirmado por Régulo) sabíamos que se editaba con cuatro páginas (con un formato de 19,5x28,5cm), con pauta a tres columnas, y con periodicidad semanal. Una vez hemos visto los números conservados, podemos confirmar que efectivamente se trata de un semanario, que sale los miércoles (aunque ya tanto el número 4 como el 5 se publican con retraso, el primero en viernes y el segundo en jueves), aunque su formato correcto es un poco mayor que el consignado hasta ahora: 24x32cm. La administración se encuentra en la calle Simonica (hoy A. Cabrera-Pinto), número 18, y la redacción en la calle Álvarez de Abreu, número 33 (sede de la imprenta), pero la dirección que se señala es la particular de don Julián, calle Mataviejas, número 3. El precio de la suscripción mensual es de 50 céntimos, el más económico de entonces, aunque también se vende el número suelto a 15 céntimos. Por regla general, y por el carácter menesteroso de sus destinatarios, los periódicos obreros solían ser los más baratos del mercado.

3.    La estructura

La única sección fija que observamos en la publicación es el habitual breviario de gacetillas, noticias y sueltos, rotulado como «Crónica general» (incluye conferencias, nombramientos, mítines, bailes, fallecimientos, revista de prensa, sucesos, información social –Amor Sapientae, La Dramática, Nuevo Club, Benahoare–, etc.), por regla general ubicado en la tercera página, que alcanza también parte de la cuarta. Las dos primeras páginas son básicamente de opinión, con algunos artículos y crónicas, que firman, entre otros, el poeta Antonio Hernández Capote (1868-1926), que fue redactor-jefe de La Justicia (1898-1899), el conocido periodista, prototipo de la bohemia, Joaquín Dicenta [Benedicto] (1862-1917), y los que lo hacen bajo los seudónimos Magueyfe o Jobero. También se incluyen textos literarios, suscritos por A.F. (¿Antonio Fernández Pérez?) o R. (un poema) y Perdigón (un cuento). Para la publicidad, que se oferta a precios convencionales, se reserva, como en otros periódicos, la última página. Pero es escasa, y apenas incluye los anuncios de pequeños establecimientos: Establecimientos de ultramarinos y ferretería de Miguel García y Hermano, panadería La Corona (y la harina del mismo nombre), las clases de francés e inglés de don Baldomero Cerviá Noguer (1871-1955) y la consulta del Manuel Reyes Díaz (1869-1922) como cirujano-dentista[8], sin presencia, por lo tanto, de los dos grandes anunciantes de la época: los comerciantes y consignatarios Juan Cabrera Martín e Hijos de Juan Yanes. En realidad, tampoco nos extraña. Es más, La Voz del Obrero, el anterior proyecto de prensa obrerista de Guerra Cabrera, no admitía publicidad. Téngase en cuenta que, como divisa, la prensa obrera consideraba con desdén la competencia con el lector y el anunciante[9].

4.    Orientación política y línea editorial 

La Disciplina, pues, es un periódico obrerista, en la línea de La Voz del Obrero (herederos ambos de El Fiscal) al que viene a sustituir y en la órbita del socialismo cristiano (más que del catolicismo social) y de la prensa social-cristiana que representará siempre Julián Guerra. Y decimos bien obrerista, y no obrero, porque la  prensa obrerista, a diferencia de aquella, es la que, aunque trata de temas obreros, quiere dirigirse a ellos y defiende sus intereses, no está hecha desde sus posiciones de clase, esto es, no está hecha por los propios obreros.[10]

El semanario se autoproclama órgano de la sociedad escolar de obreros de La Palma, de la que su director es presidente, y que es una asociación instructiva fundada en Santa Cruz de La Palma en 1902 con el propósito de crear escuelas de instrucción primaria gratuitas para hijos de obreros (que inauguran en 1903), organizar conferencias y fundar un periódico y una biblioteca. A su junta directiva pertenecen algunos de los periodistas más distinguidos de la isla de ideología socialista o republicana: Antonio Fernández Pérez (subdirector), Luis F. Gómez Wangüemert (vocal 1º), Domingo Acosta Guion (vocal 2º), Pedro Rodríguez y Rodríguez (secretario) o Hipólito Pestana Henríquez (vicesecretario)[11], que probablemente colaboren en el periódico. Por lo tanto, más que una sociedad fundada por obreros es, como ellos mismos reconocen, una sociedad creada por «varios amigos entusiastas y defensores de la noble causa del proletariado, […] que tiene por objeto la enseñanza gratuita de la clase obrera».[12]

La Disciplina intenta mantener cierta independencia de los partidos políticos, o cuando menos sostener una relación cordial con todos, divisa que caracteriza los proyectos periodísticos de Guerra Cabrera. De ello es buena muestra la designación al mismo tiempo como socios de mérito de la sociedad de Francisco Abreu y García (1861-1912), liberal, Alonso Pérez Díaz (1876-1941), republicano, y Manuel Lorenzo Mendoza (1872-¿), conservador[13], casualmente o no, a partir de 1911, hermanos masones en la logia Abora nº 331[14]. En cualquier caso, esta posición no implicaba desinterés alguno respecto de la política, puesto que el llamamiento a la clase obrera para que participe en ella y no se mantenga al margen, será una de las constantes de su línea editorial:

Es necesario, trabajadores, que todos, pero absolutamente todos, dejemos esa apatía o indiferencia que sentimos hacia la política.

Debemos abrir los ojos a la verdad; el permanecer por más tiempo en la obscuridad y la incertidumbre, en lo que a la política se refiere, sería un crimen que nuestros hijos no deben perdonar.

Con la política logrará el obrero que haya escuelas, con buenos maestros y mejor pagados; logrará que las contribuciones que pesan sobre nosotros vayan sobre los ricos, y hará que se les legisle mejor; que las leyes no tengan dos caras, una para nosotros y otra para ellos; alcanzará leyes que reglamenten las horas de trabajo, y otra porción de cosas muy necesarias, que, mientras vivan en la indiferencia, no podrán alcanzar.[15]

Los contenidos, por fin, incluyen fundamentalmente información obrera y local. Se exhorta la participación política del obrero, se promueve la instrucción de este, para lo que se pretende crear un centro instructivo, y se llama a la juventud obrera a que acuda a ese centro instructivo obrero, porque a través del mismo, del libro y del periódico, puede conseguir su emancipación.

La juventud obrera de esta Ciudad es la llamada por medio de sus generosos impulsos á servir de sostén al Centro Instructivo, para recibir en él la instrucción necesaria de que carece y después llevar al hogar doméstico el convencimiento pleno de los beneficios que reporta a la clase la emancipación de las mismas.

Vengan todos los obreros al Centro Instructivo, reciban allí el pan del alma, y con seguridad veremos muy pronto la inercia y el desaliento trocados en actividad y esperanza y después la emancipación de los que sufren pacientemente el férreo yugo de los explotadores de nuestro trabajo.[16]

Entre el resto de las informaciones, nos encontramos con artículos sobre el alto precio del azúcar, pese a los ingenios y trapiches existentes en la isla, por los tejemanejes de la Compañía Arrendataria de Puertos Francos, los casos de difteria y la necesidad de que el ayuntamiento adquiera suero antidiftérico (reproducido de El Grito del Pueblo) para atender a los más menesterosos, para lo que se abre asimismo una suscripción, el alumbrado público (dirigido a la sociedad El Electrón), porque se apaga muy temprano, así como otros señalando a la envidia como culpable de la falta de progreso y de trabajo para los obreros en la isla o criticando al ayuntamiento por no dejar la escuela pública para la celebración de una conferencia de obreros. También incluye algunas crónicas sobre un mitin de Unión Republicana o un concurso de suelta de palomas menejeras, así como información sobre las bases de un concurso organizado por el Nuevo Club. En el ámbito internacional, puede citarse como particulares hechos noticiosos la claudicación de Puerto Arturo en la guerra ruso-japonesa o el denominado «Domingo sangriento» de San Petesburgo, una matanza de obreros que se manifestaban pacíficamente ante el Palacio de Invierno, residencia del zar Nicolas II, perpetrada por la guardia imperial rusa y ocurrida el 22 de enero de 1905 (La Disciplina da cuenta de esta noticia un mes después).

5.    Anselmo Julián Guerra Cabrera 

Julián Guerra, como era conocido, nace en Breña Alta el 22 de enero de 1875[17]. Maestro a la sazón, pues regentaba la escuela privada de niños de la sociedad El Amparo del Obrero, fue uno de los periodistas más destacados de la isla en el primer tercio del siglo xx[18], como baluarte de un periodismo obrero y católico, reflejo de su frustrada vocación sacerdotal. Después de dar sus primeros pasos como redactor de La Justicia, el semanario dirigido por Luis Méndez Franco, funda y dirige El Fiscal (1900-1902), La Voz del Obrero (1902-1904), La Disciplina (1905) y El Porvenir del Obrero (1907-1909), órgano de la sociedad de este nombre. En 1915 dirige la La Antorcha del Obrero (1915), que es el primer periódico que se distribuye en la localidad de su nacimiento. Más tarde, funda y dirige Regeneración Palmera (1926-1929), Acción Social (1931-1933), mientras fue semanario, y Patria y Letras (1934), órgano de las asociaciones católicas obreras y estudiantiles de la isla. Con todo, Julián Guerra fue más un gestor de periódicos que un redactor o columnista. Siempre en la vanguardia obrera en la isla, fue presidente de la sociedad escolar de obreros de La Palma (1902), vicepresidente de la sociedad El Amparo del Obrero (1903) y presidente y fundador de la sociedad El Porvenir del Obrero más de dos décadas (desde 1907 en adelante). En el ámbito de la educación, fue miembro de la junta directiva de la Asociación del Magisterio de la isla. Fallece en Santa Cruz de La Palma el 27 de enero de 1959[19]. 


[1] «La cuestión social». La Luz (Santa Cruz de La Palma, 16 de marzo de 1886), p. [1].

[2] «Sección provincial». El Criterio (Santa Cruz de La Palma, 8 de agosto de 1886), p. [2].

[3] Véase Macías Martín, F. J., Prensa y nacimiento del movimiento obrero en Canarias. El caso de La Palma: El semanario La Voz del Obrero (1902-1904), Ediciones Baile del Sol, Islas Canarias, 2001, pp. 38-61.

[4] Maffiotte La Roche, L. (1905-1906), tomo iii, p. 99 [n. 442]; Régulo Pérez, J. (1948b), n. 50, p. 371; Lorenzo Rodríguez, J.B. (2000), v. iii, p. 410; Poggio Capote, M. (2017a), p. 460.

[5] Esta dirección la confirma el nº 71 de Germinal. «Una conferencia». Germinal (Santa Cruz de La Palma, 2 de febrero de 1905), p. [2]. Dan cuenta del nacimiento del periódico, entre otros: El Tiempo (Santa Cruz de Tenerife, 27 de enero de 1905), Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife, 27 de enero de 1905), La Opinión (Santa Cruz de Tenerife, 27 y 28 de enero de 1905), El Progreso de Canarias (Santa Cruz de Tenerife, 3 de febrero de 1905), Las Canarias (Madrid, 4 de febrero de 1905) y El Grito del Pueblo (Santa Cruz de La Palma), 4 de febrero de 1905.

[6] La biblioteca municipal de La Orotava lleva desde 2009 (en el que se ratifica un acuerdo plenario del Ayuntamiento de 1979) los nombres del matrimonio formado por Fernando del Hoyo-Solórzano y Laura Salazar, sus principales donantes.

[7] El último número conservado es el número 5, de fecha 23 de febrero de 1905.

[8] En realidad, tanto Baldomero Cerviá como Manuel Reyes Díaz eran dos compañeros de profesión periodística, y probablemente amigos de don Julián, Reyes Díaz también impresor en la extinta imprenta La Lealtad.

[9] Cruz Seoane, María & Saiz, María Dolores, Cuatro siglos de periodismo en España, Alianza Editorial, Madrid, 2010, p. 132.

[10] Tuñón de Lara, Manuel, «Prensa obrera e historia contemporánea», en VV.AA., Prensa obrera en Madrid 1855-1936, Comunidad de Madrid / Revista Alfoz, Madrid, 1987, pp. 24-25.

[11] El resto de la junta directiva lo compone: Juan Martín Lorenzo (vocal 3º), Leopoldo Fernández Sicilia (administrador) y Miguel Perera Pérez (bibliotecario). «La Junta Directiva de la Sociedad Escolar de Obreros de La Palma». La Voz del Obrero (Santa Cruz de La Palma, 2 de enero de 1903), p. 2.

[12] «A los obreros de La Palma». La Voz del Obrero (Santa Cruz de La Palma, 25 de diciembre de 1902), p. [1].

[13] «Isla de La Palma». La Opinión (Santa Cruz de Tenerife, 7 de diciembre de 1905), p. [1].

[14] De Paz Sánchez, M., (1998), pp. 335-336. Julián Guerra tenía un hermano que había sido masón en la logia Abora nº 91 (1889), Antonio Guerra Cabrera, propietario.

[15] «El todo». La Disciplina (Santa Cruz de La Palma, 8 de febrero de 1905), p. [1].

[16] «Emancipación». La Disciplina (Santa Cruz de La Palma, 17 de febrero de 1905), p. [1].

[17] Bdablp [1895-1900]. Aglp.

[18] Y para Poggio Capote, «uno de los intelectuales más activos en Santa Cruz de La Palma durante el primer tercio del siglo xx».

[19] Poggio Capote, M. (2017a), p. 196; Izquierdo [Pérez], E. (2005), tomo ii, pp. 114-115; Hernández Rodríguez, A., «In memoriam / Don Anselmo Guerra Cabrera». Diario de Avisos (Santa Cruz de La Palma, 3 de febrero de 1959), p. 2. Certificación de defunción. Registro civil de Santa Cruz de La Palma: libro 001417, tomo 0042, folio 079.

miércoles, 12 de febrero de 2020

PANCHO MARTÍN (1933-2020)

Francisco Martín Hernández, más conocido como Pancho o Panchito Martín (Santa Cruz de La Palma, 1933), fue la figura más destacada del baloncesto palmero durante casi tres décadas, primero como jugador y luego como entrenador y directivo.

Pancho Martín se convirtió pronto en el jugador más determinante del histórico Frente de Juventudes, el principal club palmero de los años cincuenta, que presidía su amigo Jaime García y García, cuando el baloncesto se centralizaba, después de muchos problemas con la cancha de juego, en la plaza de Santo Domingo. El Arsenal de un más talludito Elirerto Galván (también fallecido recientemente) era su principal adversario, entre otros equipos como la Peña Tajurgo, el Batallón o el Tenisca. Aquel equipo contaba, entre otros, con Idafe Santiago, Juan Hernández Chaleca, Lalo Pinto, Chachín Arozena, Manolo Cantillo, Pedro Miguel Santiago, Ernesto Zanoletty, Félix Poggio, Agustín Francisco, Blas Vandewalle o Ramón Acosta. 

Todavía se recuerdan sus memorables actuaciones, con apenas 20 años, ante el Náutico y el Canarias en el verano de 1953, que concluyeron con sendas victoria de los jóvenes palmeros (35-34 y 43-33, respectivamente), o contra el Náutico, ahora mucho más bregado, en el verano de 1960, ya con 27 años, representando a una selección de la isla, con la participación del mítico Antonio Díaz-Miguel. En esta época, en la que el Frente de Juventudes seguía ganando casi todas las competiciones (final insular contra el Aridane en 1960), la plantilla había incorporado a jugadores como Juan de la Barreda o Miguel Hernández, aunque continuaban pilares como Idafe, Pedro Miguel, Chachín o Manolo Cantillo. Era la primera liga verdaderamente insular (Rápido, San Fernando, Cervantes, Jorós, Comercio Arsenal).

Finalmente, ya en la Ciudad Juvenil (que también le debe mucho), en la temporada 1964-65, Martín terminará jugando en el San Fernando, campeón tres campañas seguidas, compartiendo galones con un imberbe Julio Plata, y donde también habían recalado Manolo Duque, Roberto Arozena, Miguel Hernández o Agustín Francisco.

Pero Pancho fue quizás más importante como entrenador que como jugador. Había comenzado también en los años cincuenta, dirigiendo a los juveniles del Frente de Juventudes. Ya en la década siguiente entrena al Instituto femenino (entre 1962-1965) y al San Fernando, conjunto que jugaría la primera eliminatoria por el ascenso a Segunda División en 1966, en enfrentamiento a doble vuelta contra el Náutico B. La plantilla incluía a Julio Plata, José Emilio, Manolo Jaubert, Jorge Morera, Paco Ayudarte, Juan de la Barreda, Carlos Martín o Isidoro Ramón.

Aun así, su principal contribución al baloncesto palmero será, sin duda, el Club Baloncesto La Palma, club creado en 1967 por Martín (y varios de sus amigos), que inaugurará, con su participación en la Tercera División Nacional en la temporada 1967-68, una nueva etapa de la historia del baloncesto insular (el primer club de la isla en participar en las ligas provinciales y regionales).

Pancho Martín dirige a la escuadra palmera durante nueve de sus diez temporadas de vida; pues solo fallará en la campaña 1974-75, en la que consigue hacerse con los servicios de Moncho Monsalve como preparador, hecho que se convertiría en otro punto de inflexión del baloncesto insular. Pero Martín siempre sería mucho más que un mero entrenador en el club que presidía su amigo Manolo Pérez Cantillo, en el que figuraba como vicepresidente, además de otros amigos, o su mujer, que siempre actuó como un vocal más del club.

El C.B. La Palma jugará cuatro temporadas en categoría provincial (Tercera División, Trofeo Padre Millán) –con dos títulos de campeón (67-68 y 73-74) y otros dos de subcampeón (tres ascensos) y seis en la competición regional (Segunda División, Trofeo Gonzalo Aguirre, o Tercera a partir de la temporada 1975-76), con el campeonato de la temporada 1975-76 (y dos meritorios 4º puestos: 70-71 y 76-77).

Entre los jugadores de la primera etapa, nos acordamos, entre otros, de Julio Plata, Carlos Martín, Manolo Jaubert, José Emilio de la Cruz, Emilio y Nono Guardia, Paco Ayudarte, Tino García, Carlos Bravo, Ramón Betancor, Rosendo Carballo o Juan Antonio Bermejo.

viernes, 15 de septiembre de 2017

UNA CUESTIÓN DE HONOR QUE CASI ACABA EN DUELO

El periódico Heraldo de La Palma (1900-1902) recoge una denominada cuestión personal o de honor, que casi acaba en lance de duelo. En ella se ve involucrado su director-propietario, Wenceslao Abreu Francisco (1859-1918), que pasa por un singular tribunal de honor, aunque al final sin consecuencias. En el diecinueve todavía cualquier motivo, por insignificante que fuera, podía terminar en lance de honor, a primera sangre. Pero a principios del veinte, había arraigado un sentimiento antiduelista, hasta entonces latente, que promovía la creación de Ligas contra el duelo en la mayor parte de Europa. Cuando los contendientes eran periodistas, se planteaba como solución la creación de tribunales de honor corporativos, pues el endurecimiento de la legislación siempre se había revelado ineficaz. No obstante, a nivel nacional, el tribunal de honor no se constituye hasta 1917 y los duelos no dejan de efectuarse en realidad hasta 1915.

La cuestión que nos interesa se origina a raíz de un editorial que, bajo el título de «Una denuncia», critica la actuación del arcipreste de la isla, Benigno Mascareño Pérez (†1921), con ocasión de una denuncia presentada por este en el Juzgado de Instrucción contra un ciudadano por proferir supuestas injurias en la vía pública hallándose aquel en funciones de su ministerio, lo que el periodista disculpa por insultos previos del sacerdote, al que tacha de «genuino representante de la intransigencia católica» e «insultador de los que no comulgan en su iglesia». Con este motivo, el Sr. Abreu es convocado al Ayuntamiento por el alcalde Tomás Lorenzo Calero, que había constituido en el consistorio un tribunal de honor junto con los directores de Diario de avisos, El fiscal y La defensa y dos maestros de escuela para juzgar el artículo de marras. No obstante, el Heraldo se abstiene de tomar parte en aquel acto y efectúa la oportuna protesta. Este periódico en un artículo que titula «Tribunal de honor» asegura que «despachado andaría el Heraldo si no pudiera juzgar en su columnas actos que son de dominio público y si sus escritos pudieran ser juzgados por maestros de escuela a quien[es] hace tiempo viene combatiendo por estimar que no cumplen con los deberes que para con nuestro pobre pueblo se han impuesto», pues en lugar de llamárseles a constituir tribunal de honor, «debía de estárseles instruyendo expediente por faltas en el ejercicio de sus cargos».

Esta opinión sobre los maestros de escuela provoca que un ofendido José de las Casas Paz (1871-1920), maestro de vasta labor a la sazón (y luego dirigente de Cruz Roja y director de su boletín), denuncie ahora el artículo «Tribunal de honor», y promueva una reunión de conciliación entre representantes del director de Heraldo de La Palma y del propio José de las Casas, en la que la representación del Sr. Abreu Francisco manifiesta que este sostiene íntegramente todos los conceptos contenidos en el citado artículo, si bien nunca se propuso ofender al Sr. De las Casas Paz. Explicación que no convence a los representantes de este, por lo que proponen que la cuestión se lleve a otro terreno (se llega a proponer incluso un «lance» o duelo, que fue aceptado por el Sr. Abreu, que no se materializa).


viernes, 8 de septiembre de 2017

HERALDO DE LA PALMA (1900-1902)

Un vano intento de prensa independiente en el periodismo palmero de entresiglos
J.J. Rodríguez-Lewis*
Real Sociedad Cosmológica 
Actas del II Congreso de Historia del periodismo canario. Editorial Densura, 2017

Resumen:La comunicación analiza una de las pocas cabeceras pretendidamente independientes que alumbraron en el agitado y prolífico periodismo palmero de entresiglos. Fundado el 1 de diciembre de 1900 por Wenceslao Abreu Francisco, Heraldo de La Palma fue un medio que, con seguridad a destiempo, intentó navegar sin pagar canon alguno de vasallaje político ante una clientela potencial muy limitada, tanto por su nivel cultural y por el carácter insular y ultraperiférico del espacio como por la saturación de publicaciones periódicas del lugar, una maraña de cabeceras, la mayoría beligerantes ideológicamente, que apenas dejaba sitio para probaturas informativas. En cualquier caso, este carácter del periódico, tampoco lo convertía en políticamente aséptico. Heraldo de La Palma fue una publicación muy crítica con los partidos del turno, con el establishment de la época y con la política en general. Es más, estos intentos de periodismo independiente en La Palma navegaban próximos al entorno republicano.
Abstract: This communication analyses one of the few tabloids meant to be independent, which arose within the hectic and prolific journalism of the turn of the century. Founded on December 1 1900 by Wenceslao Abreu, Heraldo de La Palma was a media outlet, which tried to launch its activity, certainly at the wrong time, without paying any kind of political servitude royalty and with a very limited potential clientele. This limitation was due to its cultural level, its insular and outermost location character as well as to the saturation of regular local publications. There was a bunch of ideological belligerent tabloids, which left very little room to new informative adventures. In any case, the characteristics of this tabloid did not turn it into a ‘politically free’ newspaper. Heraldo de La Palma was a publication very critical with the alternative ruling parties, the establishment and with politics in general. Moreover, these independent journalistic attempts in La Palma were very close to the republican sphere.
Palabras clave: Heraldo de La Palma, periodismo canario, periodismo histórico, periodismo informativo, periodismo independiente, La Palma, Wenceslao Abreu Francisco, Hermenegildo Rodríguez Méndez.

1. El contexto histórico-informativo.

El pronunciamiento del general Martínez Campos a finales de 1874 proclama rey a Alfonso XII y pone fin a la primera experiencia republicana. A partir de ese momento, se pone en marcha el sistema de la Restauración, cuyo mayor logro será su estabilidad. Al principio se sirve del Rey como árbitro del cambio político, con el refrendo de un procedimiento electoral manipulado desde el poder, que impone los encasillados oportunos. A partir de 1885 (tras la muerte de Alfonso XII y el inicio de la regencia de María Cristina), empero, comienza a sustentarse en un acuerdo (denominado el Pacto de El Pardo) que asegura el turno pacífico entre los dos partidos prosistema: el conservador o liberal-conservador y el liberal fusionista. En la práctica se trata de un régimen corrupto, en extremo clientelar, que se debate entre la oligarquía y el caciquismo. La primera parte de este prolongado periodo finaliza con el Desastre del 98, cuando España pierde sus últimas posesiones de Ultramar, tras las sublevaciones por la independencia que se producen en Cuba (1895) y Filipinas (1896), hecho que  agudiza el denominado «sentimiento regeneracionista».[1] A principios del siglo XX el sistema permanece en lo esencial inalterable, aunque la capacidad del gobierno de imponer su encasillado ha disminuido ante la influencia del cacique local y la creciente fragmentación de los partidos dinásticos por la desaparición de sus grandes líderes: Cánovas del Castillo (1897) y Sagasta (1903). El 17 de mayo de 1902, con apenas 16 años, empieza su reinado Alfonso XIII

Entonces en La Palma apenas existe el partido conservador, aunque distinguido por su indisimulado leonismo, en perjuicio de los auténticos correligionarios del marqués de Muni. Además, los republicanos no se visualizan nítidamente hasta la constitución de Unión Republicana en 1903. Con una economía marcadamente agraria y una sociedad caracterizada por la emigración y el bajo nivel cultural, la isla se encuentra bajo la égida de una oligarquía representada por los grandes propietarios de la tierra y el agua (las familias Poggio, Yanes o Sotomayor), junto a otro grupo, menos dominante, constituido por la burguesía mercantil de la capital insular, de la que el comerciante Juan Cabrera Martín es el representante más destacado. De resto, conviene apuntar que la isla ronda los 46.000 habitantes en 1900, y su capital, Santa Cruz de La Palma, apenas supera los 7.000.[2]

viernes, 30 de junio de 2017

LOS INICIOS DEL BALONCESTO EN TENERIFE

Está comúnmente aceptado que el precursor del baloncesto en Tenerife fue el isorano Enrique Alonso (1907-1991), que lo aprende y juega en Cuba, de donde regresa en 1933, y que organiza el primer club de baloncesto tinerfeño, el Olimpic BBC de La Laguna, en 1935 (Llanos, García, Pardillo y Díaz). Alonso ya reconocía en 1944 que era en La Palma dónde se había empezado a practicar el todavía denominado “basket-ball” y aseguraba que, a su llegada a Tenerife en febrero de 1933, no había baloncesto en la isla. Los primeros partidos informales (algunos soldados ya lo hacían desde 1934) se celebran en un anexo al campo de fútbol del Hespérides en La Laguna, junto al Cuartel de Artillería, en los que, además de Alonso y Rafael Llanos, participan los palmeros Carlos Yanes y Acenk Galván, residentes en La Laguna por razones de estudios. Como consecuencia de ello se constituyen en 1935 dos equipos: el Batería (por la Batería de Montaña), en el que destaca Batista, y el Hespérides, en el que sobresalía “El cubano”, que pasan a competir entre ellos. Probablemente este Hespérides sea el Olympic BBC de Alonso, y él mismo sea al que denominaban “El cubano”. 

En julio de 1936, en el Stadium del C.D. Tenerife y en el antiguo campo del Hespérides, tienen lugar dos enfrentamientos entre las selecciones de Tenerife (Enrique, Antonio, Julián, Avelino y Alonso) y La Palma (Sergio, Severo, Manuel, Kerensky y Miguel), organizados por el Comité Pro Olimpiada Popular de Barcelona (una especie de “Olimpiada” paralela a la de Berlín). De esos encuentros sale una selección canaria para participar en aquella peculiar “Olimpiada”, a celebrar entre el 19 y el 26 de julio, que finalmente forman sólo jugadores palmeros, más el tinerfeño Enrique Alonso, vista la superioridad demostrada por el “quinteto” de La Palma (donde ya se jugaba seriamente desde 1933) en ambos partidos (ganando el trascendental encuentro del Stadium por 31-11). Sin embargo, el viaje a Barcelona, previsto para el día 18, lo frustra de raíz el levantamiento militar. 

Ya en 1937 Álvaro González crea el Lord Clive (González, Vera, Rodríguez, Pérez y González de Chaves) y un encuentro entre este equipo y el Olympic, con victoria del segundo por 15-13, sea quizá el primer partido oficial o semioficial celebrado en Tenerife en mayo de 1937. Poco después se fundan el Manchester, el Rocambole y el Snovit Club, todos de La Laguna y de vida bastante efímera. El Rocambole suele formar con Hugo, Túbal, Rubio, Panchito y Narciso, y el Olympic con Juan, Pedro, Lorenzo, Ignacio, Antonio y Enrique. 

jueves, 13 de abril de 2017

APUNTES SOBRE LA SEMANA SANTA DE LOS LLANOS DE ARIDANE

Santo Encuentro
Las procesiones más antiguas de la Semana Santa de Los Llanos de Aridane se remontan a la primera mitad del siglo XVII, y son probablemente las del Crucificado y el Santo Entierro del Jueves y Viernes Santo, respectivamente. En ambas intervenía el llamado Cristo del Pueblo, un Cristo articulado, que hacía las veces de crucificado y yacente, y una desaparecida Virgen de los Dolores. Durante el setecientos se incorpora la procesión del Nazareno, que se celebra la tarde del Miércoles Santo. La imagen titular es obra del pintor y escultor palmero Bernardo Manuel de Silva (1655-1721), que labra también una Dolorosa, conocida como Nuestra Señora del Retiro, que con el tiempo se hará omnipresente en la Semana Mayor llanense. A mediados del siglo XIX comienzan a efectuarse las procesiones del Señor del Huerto, primero en Lunes Santo y luego la tarde del Domingo de Ramos, y del Señor de la Columna con la Virgen de los Dolores, el Martes Santo también en horario de tarde. La primera con la efigie de Marcelo Gómez de Carmona (1725-1791), que antes procesionaba en Santa Cruz de La Palma, donde –imbuida su Semana Santa del neoclasicismo imperante- se había encargado otra a Nicolás de las Casas, y la segunda con la de otro destacado imaginero local, Aurelio Carmona López (1826-1901). Esta es, pues, la Semana Santa con la que nos encontramos en Los Llanos de Aridane al principiar el siglo XX, marcada por lo más granado de la imaginería local. El programa se completaba con las celebraciones de Ramos y con la procesión del Santísimo en la madrugada del Domingo de Resurrección, que comparten una tradición secular.

Cristo de la Salud
Durante la centuria novecentista la fisonomía de la Semana Mayor de Los Llanos no va a variar, y mantendrá esa fidelidad a la cronología de los misterios de la Pasión, que es característica señalada de nuestra Semana Santa insular. Pero, si dejamos al margen los periodos más agitados dominados por el anticlericalismo o, cuando menos, el indeferentismo, las representaciones cultuales en la calle se verán enriquecidas con la incorporación de nuevos pasos y procesiones. En 1912 se traslada por fin a la parroquia matriz de Nuestra Señora de los Remedios (desde su adquisición por la familia Kábana en 1862) el denominado Cristo de la Salud (originariamente en Santa Cruz de La Palma, en el antiguo Hospital de los Dolores de la calle de la Cuna), que desde 1928 será el crucificado que desfile durante la tarde del Jueves Santo, a la finalización del lavatorio de pies y del sermón del mandato. Este Cristo de pasta de maíz, de procedencia mexicana (siglo XVI), en el que se utiliza la técnica propia de los indios tarascos, es la escultura más antigua de la Semana Santa de esta ciudad. Su procesión, cuyo paso estrena trono en 1955, deja de efectuarse en 1961, por el mal estado de la talla, y se recupera en 2003, con la efigie adecuadamente restaurada y con nuevo horario de salida, las siete de la mañana del Viernes Santo. Sin duda, las procesiones del Nazareno, del Crucificado y del Santo Entierro seguían conformando la columna vertebral de la Semana pasionista en la capital del Valle de Aridane, pues, además, son las únicas que salen en 1935, en plena II República.

Procesión del Señor
del Huerto (S.XX)
En los años cincuenta se configura de manera definitiva la Semana Mayor llanense, con un desarrollo sin precedentes. Previamente, en 1947, empiezan a desfilar en la procesión del Santo Entierro todos los pasos de la Semana Santa, por lo que, con el tiempo, se calificará de “procesión magna”. En 1954 se comienza a procesionar durante el Viernes de Dolores. Las diez de la noche es la hora fijada y la imagen de Nuestra Señora del Retiro, la titular del vía crucis penitencial. Al año siguiente (1955), adquirida en los talleres de El Arte Cristiano de Olot (Gerona), sale por primera vez la efigie del Señor de la Burrita en la procesión de Jesús entrando en Jerusalén, que, extrañamente, se programa para la tarde del Domingo de Ramos (entre las seis y la siete, según los años) y no en el marco de la procesión litúrgica de la mañana. Desde 2002, empero, la carismática imagen forma parte de la procesión de la mañana. Esta incorporación fuerza el traslado de la procesión del Señor del Huerto para el Lunes Santo, que saldrá (como la del Señor de la Columna del Martes Santo) entre las siete y las ocho de la tarde, según los años. El paso con la imagen de Marcelo Gómez estrena un nuevo Ángel confortador en 1955, resultado de un arreglo realizado sobre una antigua efigie retirada del culto. El mismo año, con motivo de los cambios en la liturgia, la procesión del Santísimo Sacramento se traslada al mediodía del Domingo de Pascua, a partir de las doce de la mañana.

Cristo de Argual
En 1956 se efectúa por primera vez la procesión del silencio del Cristo de Argual, desde la ermita de San Pedro Apóstol del popular barrio llanense donde se venera hasta la parroquia matriz. Las once y media de la noche es el horario previsto. El imponente crucificado, de arraigada devoción, es, no obstante, una imagen seriada salida también de los talleres de Olot. La procesión, sin embargo, deja de celebrarse a los pocos años (1960), por incompatibilidades con los actos de la liturgia. Se recupera en 1976, a hora más temprana, las diez de la noche, con el mismo destino (hoy sale a las nueve y media de la noche). Los cambios en la liturgia también imponen en 1957 el traslado de la bendición de las palmas y olivos del Domingo de Ramos desde la parroquial de Los Remedios al colegio Nazaret. Desde hace décadas tiene lugar en la plaza de la Fuente, en los aledaños de la iglesia matriz. Un año después (1958) se estrena en la Semana Santa la efigie flamenca de Nuestra Señora de las Angustias, que recibe veneración en la ermita del barranco de su nombre. En lo sucesivo, lo hará de forma puntual hasta la actualidad.

viernes, 4 de noviembre de 2016

ACENK GALVÁN Y LOS ORÍGENES DE LA TRIPLE PARIDAD

Como cuestión previa, conviene recordar que el proyecto de Estatuto de Autonomía de Canarias aprobado el 22 de diciembre de 1980 por la Asamblea de consejeros de las Mancomunidades Provinciales y de los diputados y senadores canarios realmente no recogía la regla de la triple paridad, sino una de doble paridad, pues no contemplada la correspondencia provincial. En este proyecto el parlamento autonómico estaba compuesto por 56 diputados: 14 por Tenerife y Gran Canaria; 7 por La Palma, 5 por La Gomera, 4 por El Hierro; 6 por Lanzarote y 6 por Fuerteventura. Las islas de Tenerife y Gran Canaria se repartían, pues, 14 diputados cada una, 28 en total, y las islas menores sumaban también 28 diputados. Pero la provincia de Santa Cruz de Tenerife disponía de 30 diputados y las de Las Palmas, de 26.

La paridad que sí recogía el primitivo proyecto estatutario era la que igualaba el número de diputados de las islas mayores y las menores, en cuya defensa fue imprescindible la labor del senador palmero Acenk Galván González (1917-1990), a la sazón vocal del consejo permanente y secretario del pleno de la Junta de Canarias. Lorenzo Olarte ha dicho lo siguiente sobre el particular: “Reconozco mi incapacidad para discutir la cuestión con Acenk Galván, habida cuenta de nuestras personalidades incompatibles en tantos temas, especialmente en la forma en que visceralmente defendía, como líder de La Palma, a las demás islas menores en cuyo líder también se convirtió a la hora de elaborar nuestro Estatuto”.

A decir verdad, para llegar a esos números, manteniendo el criterio poblacional (sobre el primer proyecto de Estatuto de la UCD), se hizo un auténtico ejercicio de “alta costura electoral”, que dirigió José Miguel Bravo de Laguna, y que partiendo de un mínimo de tres diputados por isla, establecía la siguiente distribución adicional: uno más cuando sus habitantes no excedieran de 10.000 (que daba entrada al cuarto de El Hierro), otro entre los 10.000 y 25.000 (que incluía al quinto de La Gomera), otro más entre los 25.000 y los 75.000 habitantes (para el sexto de Lanzarote y Fuerteventura), otro entre los 75.000 y los 125.000 (que permitía el séptimo a La Palma), y uno más por cada 75.000 habitantes más o fracción superior a mil (para los catorce que se repartían por cada isla mayor).

La triple paridad aparece por primera vez, tras una larga tramitación, en el Dictamen de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados en mayo de 1982, aunque aún sobre un parlamento con 56 diputados, cuando se asignan 7 a Lanzarote y otros tantos a Fuerteventura, reduciendo la representación de El Hierro a solo 2 diputados, y de cuya defensa se ocupó también el propio Bravo de Laguna, omnipresente en todo el proceso. A la Comisión pertenecían asimismo los canarios Antonio Alfonso Quirós y Jerónimo Saavedra. El desbloqueo, empero, se produce el 29 de abril de 1982, con el llamado Pacto de Medinaceli, en el que participan los parlamentarios canarios de UCD y algunos cargos orgánicos citados en un restaurante de este nombre, situado en la calle Duque de Medinaceli de Madrid. En aquel cónclave intervienen tanto Galván como el también palmero Juan Julio Fernández, diputado y presidente regional de UCD, que lo suscribe. Antes, en junio de 1981, los senadores Acenk Galván y Federico Padrón (El Hierro) llegaron a sentarse con el Grupo Mixto como protesta cuando atisbaron que se ponía en riesgo la paridad por una enmienda de su propio Grupo en el Congreso que proponía 30 diputados para las islas mayores y 20 para las menores.