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jueves, 8 de diciembre de 2022

EL BALONCESTO FEMENINO EN LA PALMA (III): PROMOCIÓN DEPORTIVA Y LIGAS SÉNIOR (1985-1997)

La segunda mitad de los ochenta y la década de los noventa es la época, aunque con altibajos, de la definitiva consolidación del baloncesto femenino en la isla. Aparte de su presencia ininterrumpida en la competición de verano, el impulso de la promoción deportiva pública y de algunos dirigentes federativos, como Andrés Pérez Ortega o Pedro Hernández Cabrera, consiguen que las competiciones femeninas se asienten y compartan, por momentos, su natural evolución con las masculinas. La promoción deportiva, liderada por el cabildo insular, garantizó los torneos de base: cadetes, infantiles y alevines; y la Delegación y luego la Federación la organización durante algunos años de ligas sénior insulares. En este apogeo del basket femenino en la isla, fueron coadyuvantes fundamentales los trabajos de base desarrollados, primero, por Félix Delgado en el colegio La Palmita (Dominicas) y Juan Antonio Morales en el Instituto Alonso Pérez Díaz y, más tarde, por José María Sicilia en Breña Baja, entre muchos otros entrenadores que, en invierno o solo en verano, apostaban por el baloncesto femenino (el incombustible Roberto Rodríguez Estrello, José Ángel Castro, Jorge de la Torre, Santi Pérez, Juan José Rodríguez, Toni Rodríguez Medina, Néstor Pérez, Luis Reyes, Fernando Peña, Albino Cabrera, José Carlos Pérez, y alguna entrenadora que se estrenaba en estas lides, como Cuchi López). También es un periodo en el que descubrimos a las primeras árbitras de nuestra microhistoria, como Belkys Pérez, Tere o Marlene Rodríguez.

Pese a todo, en esta década larga de temporadas sólo pudo organizarse la liga sénior femenina (por lo general, con la categoría de segunda división autonómica) en cuatro ocasiones: 1988-1989, 1992-1993, 1993-1994 y 1996-1997. El Argual Alcorac, que dirigía Toni Rodríguez Medida, fue el primer campeón. En realidad, era la primera liga sénior femenina federada que se organizaba en la isla (en la temporada 1978-1979 hubo un primer intento que parece no haber fraguado, al menos con Juventud Pivot y Ucla). Aquel fue un torneo muy competido, aunque con apenas cuatro equipos (Argual Alcorac, I. Alonso Pérez Díaz, U.B. La Palma y Atlético Paso). Se resolvió en un play-off al mejor de tres partidos con el I. Alonso Pérez Díaz, que entrenaba Juan Morales, como adversario de las aridanenses. Apuntemos algunas de las jugadoras de entonces: Joanna Acosta, Pili Martín, Ana Acosta, Lourdes Cáceres, Carmen Concepción, Cuchi López, Evelyn Sanjuan, Eva Morales, Goretty Pérez, Aci Barella, Isabel Sicilia, Lidia Acosta, Noelia Castro, Débora Lorenzo, Pilar Montesdeoca, Susana de Paz, Mayte Rodríguez, Begoña Negrín, Esther Martín Sa, Nuria Cabrera, Raquel Rodríguez o Rosa López. La siguiente temporada (1989-1990) el equipo de Los Llanos sería también el primer equipo palmero en jugar en la liga canaria de Primera B femenina.

La competición de las temporadas 1992-1993 y 1993-1994 fueron cosa ya del Breña Baja Nolasco, que preparaba José María Sicilia. Realmente, este club dominó el baloncesto insular durante la primera mitad de los años noventa, desde su primer entorchado en categoría infantil en la temporada 1989-1990 (subcampeones de Canarias en esta categoría en 1992). En ambos torneos, fue el Instituto La Palma de Roberto Estrello su principal alternativa. En la primera liga participaron también la U.B. La Palma de Cuchi López, el APA Alonso Pérez Díaz de José Carlos Pérez y el C.B. Los Llanos-Centro Color de Josema Ramos. 


La segunda ya acabó con la participación del C.B. Breña Baja en la fase final provincial, que le enfrentó, en partido semifinal, al potente Hogar Escuela de Santa Cruz de Tenerife. En aquel exitoso Breña Baja jugaban, entre otras, María Mosquera, Elena Rodríguez, Mari Paz, Cristina Hdez. Carnicer, Gemma Felipe, J. María, Tania, Alicia, Cristina G., Teresa, Sonia, Vanesa o Momy. Algunas integrantes, como Elena Rodríguez, María Mosquera o Cristina Hernández, terminaron jugando en el primer (en Primera División) o segundo equipo del Cepsa Tenerife entre 1994 y 1997. De entre el resto de equipos, mencionemos, con mero carácter enunciativo, a María Cobiella, Elena, Judith, Caloy, Jaira, Rosa Hernández, Montse, Ely, Tere, Sonia Lorenzo, Cuchi López, Cubi, Carmen Brito, Cristina, Elena Cabrera, Lourdes, Guti González, Maisa Cabrera, Vanesa Arrocha o Leire González.

Por fin, la última liga sénior que se disputó en este periodo fue la correspondiente a la temporada 1996-1997, también extremadamente disputada. El campeón fue el I. Alonso Pérez Díaz (con un plantel en el que predominaban ex Santo Domingo de Guzmán), pero fue el subcampeón, Puenting Unelco, que lideraba Cuchi López, que lograría plaza en la Primera B autonómica y jugaría, sin éxito, el campeonato de Canarias ante el Cepsa Tenerife y Goymar (cediendo el segundo puesto por apenas dos puntos). Tercero de la liga insular fue el Globe Tazacorte, que contaba con González, la máxima anotadora del torneo. En esta competición también participaron Aridane Alupalma, Escuela Municipal y Sauces Cupalma.

Mientras, en las categorías de promoción deportiva dominaban los equipos entrenados por Félix Delgado, Juan Antonio Morales o José María Sicilia: I. Alonso Pérez Díaz (en varias ocasiones), Escuela Deportiva La Palma, FAPA Benahoare-Sector Sur, Escuela de Baloncesto La Palma (1989-1990 y 1990-1991), San Antonio o José Pérez Vidal en cadetes; Santo Domingo de Guzmán (varias veces), Escuela Deportiva La Palma, San Antonio, El Puerto-Juan XIII y José Pérez Vidal en infantiles; y Santo Domingo de Guzmán (varias veces), Manuel Galván de las Casas, El Puerto, Puntallana o José Pérez Vidal en alevines; con subcampeonatos para los colegios El Roque, El Paso o A.P.B.

Pero quizás, como venía siendo habitual, era la competición de verano el torneo más disputado de todos, porque con las jugadoras que regresaban a la isla por estas fechas, el nivel crecía. El torneo veraniego (José Luis Acosta Rodríguez) se inauguró en las canchas del Instituto Alonso Pérez Díaz con la victoria del Retorno en 1984. Luego vinieron los triunfos del Pérgola Cantú (Matita, Pilar, Luisa, Sany, Mariela, Inés, Sandy, Maite), Banco di Plaza y Juventud, antes de que llegara el rodillo que impuso el Aquí Estoy (Rare o Coansa Seat) de Santi Pérez/Julio García (Conchi, Susana de Paz, Maite Rodríguez, Mari Govantes, Aci Barella, Cuchi López, Tere, Guti González, Cristina H. Ramírez, Esther, Mave, Maisa, Jaira, Lourdes…), campeonas en cinco ocasiones (cuatro consecutivas, entre 1988 y 1991, y 1993). 

La competición de 1992 se la apuntó la Escuela de Baloncesto Deportes Pivot, que entrenaba Fernando Peña (Elena, Caloy, Jaira, Fani, Montse, Rocío, Cristina, Rosa). Finalmente, José María Sicilia y su Breña Baja Deportes Pivot (con el grupo del equipo federado, liderado por Cristina Hernández), se adjudicaron las ediciones de 1994 y 1995 y el Flash Puenting las de 1996 y 1997. Durante varios años, Encarnación Asocult (con Tere  Sonia y María José Martín, entre otras), Alameda Friger (Esther, Nuria, Begoña, Maisa...) o Tocuyo (con Ana, Carmen Brito, Evelyn Sanjuan, Goretti Pérez…) fueron unos dignos outsiders de estos equipos. Aún en los primeros años (1986 y 1987) se mantuvo el torneo infantil, con victorias de Escuela 73 y Garafía C,  y en Los Llanos también hubo competición femenina algunos años (Lady Cakes, campeón en 1993).

*El número de jugadoras en esta época resulta interminable, así que ruego perdonen al cronista las que no se mencionan.

lunes, 5 de diciembre de 2022

JUAN CARLOS RECUENCO, EL JUGADOR PALMERO CON MÁS LARGA TRAYECTORIA NAUTA


Algunos de los mejores jugadores de baloncesto de la isla tuvieron luego una exitosa carrera en el campo de la Medicina. Fue médico nuestro acaso mejor jugador de todos los tiempos: Elirerto Galván, y son médicos también Cristóbal Rodríguez, hijo de palmeros aunque nacido en Tenerife, Guillermo Hernández o el propio Juan Carlos Recuenco Rodríguez (San Andrés y Sauces, 1961), reputado odontólogo con consulta abierta en el Puerto de la Cruz.

Sauces infantil (1976)
Pero Recuenco, al contrario de la mayoría de nuestros jugadores más representativos, que lo hicieron en el Canarias de La Laguna, atesoró los méritos en su histórico rival: el Náutico de Tenerife. Es verdad que hubo palmeros también en el Náutico, tanto en el primer equipo (Eduardo Aciego) como en los equipos de formación (Simón MartínToño Pérez, Fernando Peña, Rafa Aciego…), pero ninguno tuvo una trayectoria tan persistente y marcado como el saucero Juan Carlos Recuenco.

R.C. Náutico juvenil (1977-1978)
Cuando Recuenco recala en el club de la Avenida de Anaga ya su hermano Ángel arbitraba en la Primera División del baloncesto español. Los primeros pinitos en el ámbito federado los haría con Felipe Coello en el infantil Antillana. No había muerto Franco. En el Náutico el joven Juan Carlos coincidiría con una de las mejores generaciones (año arriba, año abajo) de su prolífica cantera (Guimerá, Aguilar, García Ramos, Cabrera, Jerez…), casi siempre a las órdenes del propio José Felipe Coello. Con algunos de ellos, sería subcampeón de España juvenil en La Coruña en 1978 (tras caer en la final ante el Barcelona por 71-64), repitiendo, cinco años después (Zaragoza, 1973), la gesta conseguida por otro palmero con el mismo representativo, Simón Martín.

Tenerife Anaga (1980-1981)
Tras dos exitosas campañas en los júniors nautas (que incluye un 7º puesto en el Campeonato de España de León de 1980), Recuenco pasa a engrosar en la temporada 1980-1981 la plantilla del recién creado Tenerife Anaga, un proyecto de la factoría nauta que aglutinó durante algunos años a sus mejores promesas y que dinamizó la Segunda División Canaria, firmando el año de su creación el subcampeonato. 

Al año siguiente (1981-1982), Felipe Coello lo integra en el primer equipo, entonces en Primera División, pero la plantilla que se configura resulta insuficiente para mantener la categoría.

R.C. Náutico de Tenerife (1981-1982)

A partir de entonces, el jugador palmero, más preocupado por sus estudios cada vez más exigentes de Medicina, retorna primero al Tenerife Anaga (1982-1983), con el que se proclama campeón de la Segunda División Canaria. A continuación, aterriza en el Unelco-Tenerife (1983-1984), subcampeón, con el que jugaría la fase de ascenso a 1ª B en Burgos. Y, por fin, primero en el histórico Cobrasolar (1984-1985), donde compartió vestuario con su paisano José Luis López, Azucarera, y, la temporada siguiene, en el Santa Cruz Manhattan (1985-1986).

Buitres Fagor (1980)
Juan Carlos Recuenco participó durante varios años en la Competición de Verano  de Santa Cruz de La Palma. Primero con los equipos representativos de su pueblo, una de las mejores promociones de ese municipio (no en vano, fueron tres años consecutivos, entre 1974 y 1977, subcampeones juveniles federados de la isla), donde creció también como jugador. Con entrenadores como Manolo Medina, Heriberto Fernández o su propio hermano. Más tarde sería incluso campeón de la competición con el Buitres Fagor en 1980.

  Recuenco colgó pronto las botas, aunque mantuvo cierta presencia jugando para su facultad (Medicina) en los torneos universitarios o en el equipo representativo del Puerto de la Cruz (Palma Canaria), donde terminó, una vez finalizados sus estudios (especialidad incluida), por asentarse como dentista.

sábado, 26 de noviembre de 2022

EL BALONCESTO FEMENINO EN LA PALMA (II): BALONCESTO FEDERADO Y COMPETICIÓN DE VERANO (1972-1985)


El baloncesto femenino en la isla de La Palma se extiende del ámbito escolar al federado en la temporada 1974-1975, en la que se organiza la primera liga júnior femenina con dos equipos de la capital, C.B. La Palma y Estudiantes, Sauces y San Pedro (también estaba previsto que participara un equipo de Los Llanos de Aridane, pero al final no se concretó). El campeón fue el C.B. La Palma, que dirigía Manolo Jaubert, que se convirtió en el primer equipo femenino de nuestra isla en disputar una fase final provincial federada. La fase consistió en una final a doble partido contra el campeón tinerfeño, Medina Santa Cruz. En ambos encuentros, se impuso la lógica: victorias por un amplio marcador de las tinerfeñas de la Sección Femenina.

En la temporada siguiente (la de 1975-1976) se verificó también el primer campeonato infantil federado, con la participación del Atlántida Atlético de Breña Alta y Dominicas, Encarnación, Sector Sur y Sector Norte de Santa Cruz de La Palma. El campeón fue el Dominicas, entrenado por Josefina Gutiérrez, tras superar en un tercer partido de desempate al sorprendente Atlántida de Manolo Jaubert. En aquella competición, destacaron jugadoras como Lourdes de Paz (Dominicas, donde también jugaban Marisa Pasito o Inés González, entre otras), como máxima encestadora, Goretti (Atlántida), como mejor defensora, o Alicia (Sector Sur), como jugadora más regular.

El baloncesto femenino en la isla volvería la temporada 1978-79, con una competición juvenil en la que se proclamó vencedor el C. B. Sauces, con Manolo Medina de entrenador, que posteriormente cedería ante el poderoso Tenerife Kristal en la final provincial disputada en Santa Cruz de Tenerife. Entre las sauceras, descollaban Ana Medina o Concha Castro, además de la santacrucera Macu Hernández Ramírez. La competición se organizó con los siguientes equipos: Escuela Profesional, Instituto Femenino A, Instituto Femenino B, U.B. La Palma, C.B. Sauces, Juventud Pivot, Evarry y Atlántida. Esa misma temporada (1978-79), el equipo del Dominicas participaría por primera vez en la competición juvenil tinerfeña, alternando con el Dominicas Vistabella, Rancel o Luther King.

En Los Llanos el baloncesto femenino se retomará con fuerza a partir del año 1981, cuando el delegado de deportes nombra a Marisol Van Baumberghen codirectora de la campaña “Aridane 81”, para la que se rodea de técnicos como Juan Carlos Rodríguez o Augusto Cáceres, dedicándose ella especialmente a la promoción del baloncesto femenino. En Santa Cruz de La Palma, el testigo lo había recogido Roberto Rodríguez Estrello, que también trabajaba con grupos de chicas (Sandy Pérez Yanes, Teté García-Arrafán, Sany, Mariela Francisco, María de las Casas, Pilar Felipe…) en la Escuela de Baloncesto que había fundado, al menos desde la temporada 1979-80. Pero en realidad el baloncesto femenino, especialmente el federado, desaparece de las competiciones de base palmeras hasta la temporada 1984-1985

En esa temporada se reorganiza la liga insular juvenil femenina, de la que resulta campeón la Escuela Daisy-La Palma, entrenada por José Ángel Castro. El novel equipo palmero contaba, entre otras, con Cuchi López, Kiki Fernández, Arminda Sánchez, Isabel Pérez, Guti González, Inma Pérez o M.A. Pérez. Como adversarias en la final provincial, tuvieron al Hogar Escuela A de Juan Mesa, a la postre subcampeón de España. No hubo color. También hubo torneo infantil, con victoria final de la Escuela-71 de Félix Delgado y Juan Morales.

En este época (entre 1972-1985), el baloncesto femenino insular brillaba más durante la competición de verano, creada precisamente en 1972, pues en ella participaban también nuestras estudiantes del exterior, así como aquellas otras jugadoras palmeras que vivían fuera de la isla con sus familias pero volvían durante el estío. En esta competición, que se abrió con la victoria del Mamey (Fernanda Martín, Tona Brito, Dela González, María Rodríguez…), dirigido por Manolo Jaubert, siempre hubo torneo femenino. 

Dominó el Buitres (primero Saab y luego Bar España o Celgán), que entrenaba Estrello, campeón en seis ocasiones (1973, 74, 75, 77, 78 y 81). Su gran adversario fue el Play Boy, triunfador en tres ediciones (1976, 78 y 80) y subcampeón en otras tantas, que dirigieron, entre otros, Pedro Hernández Cabrera o Pepe Arroyo. Luego vinieron los triunfos del Sporting Avenida (1982) y Retorno (1983 y 84). Alicia Sanfiel, Tona Brito, Dela González, María Rodríguez, Fernanda Martín, Meme Pérez, Matita Henríquez, Nieves Pérez, Lourdes de Paz, Nieves Alonso, Lola Hernández, Inés González, Bebe, Viqui o Maite Febles fueron algunas de las jugadoras más destacadas de entonces.

Es más, a partir de 1978, también hubo torneo infantil, donde igualmente dominó el Buitres, campeón cuatro veces de manera consecutiva (1978-82, pues no hubo competición en 1981). Las campeonas en 1983 fueron las Babies (que con tiempo serían las juveniles de la Escuela Daisy: Luisa, Esther, Isa Pérez, Guti, María José, Coque, Mónica, Kiki, Inma o Isa Lebón), que entrenaba Juan Antonio Morales, entrenador, junto con Félix Delgado, que contribuiría a levantar el baloncesto femenino en los años siguientes.

viernes, 25 de febrero de 2022

EL BALONCESTO FEMENINO EN LA PALMA (I): LAS PRIMERAS DÉCADAS DEL BALONCESTO FEMENINO EN LA PALMA

El baloncesto femenino se inició en La Palma al calor de una de las épocas de mayor esplendor del deporte de la canasta en la isla: el primer lustro de los años 40. Coincide con el nombramiento del primer delegado insular de la Federación Tinerfeña de Baloncesto, Alfredo Díaz Moreno, uno de los principales precursores del entonces basket-ball en Canarias, pues fue La Palma la isla pionera por estos lares del invento de Naismith. En esos años, se crearon representaciones femeninas de los equipos del Frente de Juventudes o el Mensajero.

Selección insular, ca. 1954

Pero es durante los años 50 cuando el baloncesto empieza, entre las mujeres palmeras, a desarrollarse con cierta consistencia. Aunque jugaron también en la plaza de Santo Domingo, fue la cancha del colegio La Palmita la que se convertiría en el centro “oficial” del basket femenino insular. Sobre 1954 se crean equipos femeninos en el Instituto y en la Academia Insular de Magisterio y Comercio, y se organiza un enfrentamiento entre una selección insular y el S.E.U. de Tenerife. A su vera, ya en 1955, se fundan las Azules de Acción Católica o las Verdes de La Palmita, que compiten entre sí. Ya tenía mérito anotar 20 puntos por partido cuando la falda te llegaba a los tobillos. En esos equipos juegan, entre otras, Violeta y Margot Campos, Blanca Nieves González Frías, Carmen Nieves de la Barreda, Maribel Arrocha, Carmen Rosa Guerra, Isabel Matos, María Fernanda Valcárcel, Mari Duque o Esperanza Ayut. Los torneos, organizados en su mayoría por la Sección Femenina, pronto incorporaron a otras formaciones de principiantes, como el Jorós o el Cinco Rosas, de los que forman parte Nieves Sánchez, Olga Amaro, Fina Duque o Pili Fernández.

Casi a mitad de los años 60, la inauguración de la Ciudad Juvenil en el antiguo convento de San Francisco, y el empuje de dirigentes como Elirerto Galván o Manuel Rodríguez Calderón, supuso un nuevo revival del baloncesto femenino en La Palma, organizándose la primera liga insular con equipos del Instituto, campeón y La Palmita (o Dominicas), que incluían versiones más modestas, como la de Los Ángeles u Olímpicas. Entre una caterva de jugadoras, mencionemos, entre muchas otras, a Teresa González, Minda Molina, Teté Daranas, Carmen Mª Pérez Sanjuán, Rosa Henríquez, Teresa y Lourdes Fernández, Mª Ángeles Galván, Pilar Acosta, Candita González, Pili Leal, Margot Castro, Milagros Galván, Calela o Ángeles Henríquez.

Dominicas juvenil, 1969

Al final de la década, será el trabajo de Meña de las Casas en el colegio dominico de La Palmita uno de los hitos más destacados, al tiempo que comenzaba la ingente labor de Marisol Van Baumberghen en el colegio Nazareth de Los Llanos de Aridane, donde no dejaba de practicarse el baloncesto desde 1966. Precisamente fueron muy  frecuentes los encuentros entre los dos colegios religiosos de la isla, en los que sobresalían jugadoras como Ana Acosta, Chucha Pérez o Piluca Álvarez. Este buen trabajo culminará con cuatro años de éxitos del baloncesto femenino insular. El primero lo consigue el equipo juvenil del colegio Dominicas en el primer Campeonato Provincial de Baloncesto femenino, organizado por la Sección Femenina durante las fiestas de mayo de 1969, y que tuvo la propia Ciudad Juvenil de Santa Cruz de La Palma como sede. La formación palmera se impondría al colegio Pureza de Tenerife por 20-13 y a la Escuela de Comercio por 21-18. Aquel histórico equipo estaba formado por Isabel Colomer, María Roca, Asunción Pérez, Consuelo Royo, Ana Acosta, Milagros Fernández, Nieves Boluda y Mari Carmen Martín. El segundo, solo un año después, se lo apuntan las infantiles del Instituto, dirigidas por Julio Plata, que repetirían la gesta venciendo a La Orotava y a las Asuncionistas de Tenerife (19-15).

Instituto juvenil, 1972

Por fin, dos años después (en 1972), y a un tiempo, serán el equipo juvenil del Instituto, dirigido por Roberto Rodríguez Estrello, y el infantil de La Palmita, preparado por Manolo Jaubert y Josefina Gutiérrez, los que obtendrían para la isla los respectivos campeonatos provinciales escolares de su categoría. En el primer equipo jugaban Fani Sanfiel, Olga Galván, Carmen Dolores Rodríguez, Viva Sánchez, Ángeles, Mari Carmen Garrido, Carmensa Sanjuán, Nieves, Concha Hernández y Nieves Bravo, y en el segundo, María Rodríguez, Fernanda Martín, Rosa Nieves, Carmen Teresa, Tensi, Conchi, Esther, Isa Ramos y Merchi.

miércoles, 12 de febrero de 2020

PANCHO MARTÍN (1933-2020)

Francisco Martín Hernández, más conocido como Pancho o Panchito Martín (Santa Cruz de La Palma, 1933), fue la figura más destacada del baloncesto palmero durante casi tres décadas, primero como jugador y luego como entrenador y directivo.

Pancho Martín se convirtió pronto en el jugador más determinante del histórico Frente de Juventudes, el principal club palmero de los años cincuenta, que presidía su amigo Jaime García y García, cuando el baloncesto se centralizaba, después de muchos problemas con la cancha de juego, en la plaza de Santo Domingo. El Arsenal de un más talludito Elirerto Galván (también fallecido recientemente) era su principal adversario, entre otros equipos como la Peña Tajurgo, el Batallón o el Tenisca. Aquel equipo contaba, entre otros, con Idafe Santiago, Juan Hernández Chaleca, Lalo Pinto, Chachín Arozena, Manolo Cantillo, Pedro Miguel Santiago, Ernesto Zanoletty, Félix Poggio, Agustín Francisco, Blas Vandewalle o Ramón Acosta. 

Todavía se recuerdan sus memorables actuaciones, con apenas 20 años, ante el Náutico y el Canarias en el verano de 1953, que concluyeron con sendas victoria de los jóvenes palmeros (35-34 y 43-33, respectivamente), o contra el Náutico, ahora mucho más bregado, en el verano de 1960, ya con 27 años, representando a una selección de la isla, con la participación del mítico Antonio Díaz-Miguel. En esta época, en la que el Frente de Juventudes seguía ganando casi todas las competiciones (final insular contra el Aridane en 1960), la plantilla había incorporado a jugadores como Juan de la Barreda o Miguel Hernández, aunque continuaban pilares como Idafe, Pedro Miguel, Chachín o Manolo Cantillo. Era la primera liga verdaderamente insular (Rápido, San Fernando, Cervantes, Jorós, Comercio Arsenal).

Finalmente, ya en la Ciudad Juvenil (que también le debe mucho), en la temporada 1964-65, Martín terminará jugando en el San Fernando, campeón tres campañas seguidas, compartiendo galones con un imberbe Julio Plata, y donde también habían recalado Manolo Duque, Roberto Arozena, Miguel Hernández o Agustín Francisco.

Pero Pancho fue quizás más importante como entrenador que como jugador. Había comenzado también en los años cincuenta, dirigiendo a los juveniles del Frente de Juventudes. Ya en la década siguiente entrena al Instituto femenino (entre 1962-1965) y al San Fernando, conjunto que jugaría la primera eliminatoria por el ascenso a Segunda División en 1966, en enfrentamiento a doble vuelta contra el Náutico B. La plantilla incluía a Julio Plata, José Emilio, Manolo Jaubert, Jorge Morera, Paco Ayudarte, Juan de la Barreda, Carlos Martín o Isidoro Ramón.

Aun así, su principal contribución al baloncesto palmero será, sin duda, el Club Baloncesto La Palma, club creado en 1967 por Martín (y varios de sus amigos), que inaugurará, con su participación en la Tercera División Nacional en la temporada 1967-68, una nueva etapa de la historia del baloncesto insular (el primer club de la isla en participar en las ligas provinciales y regionales).

Pancho Martín dirige a la escuadra palmera durante nueve de sus diez temporadas de vida; pues solo fallará en la campaña 1974-75, en la que consigue hacerse con los servicios de Moncho Monsalve como preparador, hecho que se convertiría en otro punto de inflexión del baloncesto insular. Pero Martín siempre sería mucho más que un mero entrenador en el club que presidía su amigo Manolo Pérez Cantillo, en el que figuraba como vicepresidente, además de otros amigos, o su mujer, que siempre actuó como un vocal más del club.

El C.B. La Palma jugará cuatro temporadas en categoría provincial (Tercera División, Trofeo Padre Millán) –con dos títulos de campeón (67-68 y 73-74) y otros dos de subcampeón (tres ascensos) y seis en la competición regional (Segunda División, Trofeo Gonzalo Aguirre, o Tercera a partir de la temporada 1975-76), con el campeonato de la temporada 1975-76 (y dos meritorios 4º puestos: 70-71 y 76-77).

Entre los jugadores de la primera etapa, nos acordamos, entre otros, de Julio Plata, Carlos Martín, Manolo Jaubert, José Emilio de la Cruz, Emilio y Nono Guardia, Paco Ayudarte, Tino García, Carlos Bravo, Ramón Betancor, Rosendo Carballo o Juan Antonio Bermejo.

miércoles, 1 de mayo de 2019

CARLOS GARCÍA “MENOTTI”, EL BALONCESTO HECHO BALLET


Carlos García “Menotti” (Santa Cruz de La Palma, 1971) es un producto de explosión tardía de la antaño prolífica cantera palmera. La realidad es que apenas formó parte (ya en categoría juvenil) de la “legendaria” (en términos baloncestísticos insulares) Escuela 71, la representación más avanzada de esa generación en la isla que dirigía Manolo Jaubert. Fueron su envergadura, su versatilidad (para jugar por dentro y por fuera) y su facilidad para aprender (las pachangas entre amigos en el instituto tuvieron mucho que ver) los que hicieron posible que se fijara en él uno los clubes tinerfeños más cuidadosos con la cantera, el Unelco, con el que debutó ya en categoría júnior, casi veinte años después de que lo hicieran históricos de nuestro baloncesto como Alejo Cabrera y Carlos Navarro Emiliano.
Unelco Tenerife júnior 1990-91
García fue campeón de Canarias de aquella categoría en la temporada 1990-1991, en un equipo donde también aterrizaron tres promesas del Valle de Aridane: José Fernández "Pasarela", Moisés León y Javi Díaz. Con los “eléctricos” jugaría en Segunda División en la temporada siguiente, la 1991-92, con el nombre de Tenerife UB (el primer intento de unión del basket tinerfeño), bajo las órdenes de José Carlos Rivero y con otro palmero de compañero, José Alfredo Escobar. 
Tenerife U.B. 1991-92

C.B. Canarias 1993-94
Su evolución entonces (con una habilidad innata para el rebote y el tapón y con un tiro que mejoraba por momentos) era meteórica porque en la temporada 1992-1993 recalaría en el C.B. Canarias de La Laguna en Primera División (Primera B), donde jugaría dos temporadas (en este caso compartiendo vestuario con Pipi Cabrera y, en el segundo año, con Juan Méndez). Luego, durante siete temporadas (1994-2001), formará parte destacada del proyecto unificado (Tenerife Canarias SAD), las primeras dos en la Liga EBA pero las cinco siguientes en LEB o LEB Oro, con varios intentos frustrados de ascenso a la Liga ACB.
Tenerife Canarias SAD 1998-99

C.B. Canarias 2001-02
Al Canarias original, todavía en EBA, vuelve en la temporada 2001-2002, temporada en la que el histórico club de La Laguna asciende a LEB-2 (escalón imprescindible camino de lo que es hoy el Iberostar Tenerife), y donde también juega la temporada siguiente. Ya con más de treinta años recala en el C.B. Tacoronte en la Liga EBA (Quintercón) con los que, siendo uno de sus jugadores de referencia, disputa cuatro temporadas más (2002-2007). 

Por fin, los últimos años formará con ilustres veteranos un equipo de amigos (Fernando Angulo o Edgar Núñez) que se mostrará casi imbatible en la Primera Insular Sénior de Tenerife, el C.B. Los Corales, con los que se divierte al menos hasta 2013, con más de cuarenta años.
Capri Basket 1989
En La Palma disputó muchas competiciones de verano (tanto en Santa Cruz de La Palma como en Los Llanos de Aridane), compartiendo equipo (Capri Basket) con la mayoría de sus compañeros de generación. En la capital insular fue campeón en 1991. Por lo tanto, en su larga trayectoria deportiva, el “Flaco” (de ahí su apodo) disputaría como profesional o semiprofesional en categoría sénior siete temporadas en Primera B o LEB Oro, una temporada en LEB-2 y otras siete temporadas en EBA, sin perjuicio de su primer curso en Segunda División. Es, por méritos propios, ex aequo con Pipi Cabrera, nuestro mejor jugador de la década de los noventa.
Capri Basket 1991


miércoles, 18 de octubre de 2017

PANCHO MARTÍN: UN JUSTO ACTO DE RECONOCIMIENTO A LA ESPERA DE LOS DEBIDOS TRIBUTOS INSTITUCIONALES

Intervención en el acto de reconocimiento organizado por la sociedad La Investigadora de Santa Cruz de La Palma, el 17 de octubre de 2017


Antes de todo quiero decirles que es para mí un honor intervenir en este homenaje, por lo que agradezco de corazón la invitación de La Investigadora: en primer lugar, por permitirme participar de un tributo más que merecido; y en segundo lugar, por la amistad, el afecto sincero y la admiración que mi padre le profesaba a Pancho. Gracias también a la Sociedad La Investigadora por este reconocimiento, aún en el debe de instituciones como el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma o la Federación Insular de Baloncesto.

Francisco Martín Hernández, más conocido como Pancho o Panchito Martín (Santa Cruz de La Palma, 1933), fue la figura más destacada del baloncesto palmero durante casi tres décadas, primero como jugador y luego como entrenador y directivo.

Pancho Martín fue el jugador más determinante del histórico Frente de Juventudes, el principal club palmero de los años cincuenta que presidía su amigo Jaime García y García, cuando el baloncesto se centralizaba, después de muchos problemas, en la plaza de Santo Domingo. El Arsenal de un más talludito Elirerto Galván era su principal adversario, entre otros equipos como la Peña Tajurgo, el Batallón o el Tenisca. Aquel equipo contaba, entre otros, con Idafe Santiago, Juan Hernández Chaleca, Lalo Pinto, Chachín Arozena, Manolo Cantillo, Pedro Miguel Santiago, Ernesto Zanoletty, Félix Poggio, Agustín Francisco, Blas Vandewalle o Ramón Acosta. Todavía se recuerdan sus memorables actuaciones, con apenas 20 años, ante el Náutico y el Canarias en el verano de 1953, que concluyeron con sendas victoria de los jóvenes palmeros (35-34 y 43-33, respectivamente), o contra el Náutico, ahora mucho más bregado, en el verano de 1960, ya con 27 años, representando a una selección de la isla, con la participación del mítico Antonio Díaz-Miguel. En esta época, en la que el Frente de Juventudes seguía ganando casi todas las competiciones (final insular contra el Aridane en 1960), la plantilla había incorporado a jugadores como Juan de la Barreda o Miguel Hernández, aunque continuaban pilares como Idafe, Pedro Miguel, Chachín o Manolo Cantillo. Era la primera liga verdaderamente insular (Rápido, San Fernando, Cervantes, Jorós, Comercio y Arsenal).

Finalmente, ya en la Ciudad Juvenil (que también le debe mucho), en la temporada 1964-65, Martín terminaría jugando en el San Fernando, campeón tres campañas seguidas, compartiendo galones con un imberbe Julio Plata, y donde también habían recalado Manolo Duque, Roberto Arozena, Miguel Hernández o Agustín Francisco.

Pancho fue quizás más importante como entrenador que como jugador. Pancho había comenzado a entrenar también en los años cincuenta, dirigiendo a los juveniles del Frente de Juventudes. Ya en los años sesenta entrenaría al Instituto femenino (entre 1962-1965) y al San Fernando, conjunto que jugaría la primera eliminatoria por el ascenso a Segunda División en 1966, en enfrentamiento a doble vuelta contra el Náutico B. La plantilla incluía a Julio Plata, José Emilio, Manolo Jaubert, Jorge Morera, Paco Ayudarte, Juan de la Barreda, Carlos Martín o Isidoro Ramón.

Pero su principal contribución al baloncesto palmero será, sin duda, el Club Baloncesto La Palma, club creado en 1967 por Martín (y varios de sus amigos), que inauguraría, con su participación en la Tercera División Nacional en la temporada 1967-68, una nueva etapa de la historia del baloncesto insular (el primer club de la isla en participar en las ligas provinciales y regionales).

Pancho Martín dirigiría a la escuadra palmera durante nueve de sus diez temporadas de vida; pues solo fallaría en la campaña 1974-75, en la que conseguiría el sorprendente fichaje de Moncho Monsalve como preparador, lo que se convertiría en otro punto de inflexión del baloncesto insular. Pero Martín siempre sería mucho más que un mero entrenador en el club que presidía su amigo Manolo Pérez Cantillo, en el que figuraba como vicepresidente, además de otros amigos, como mi padre, o su mujer, que siempre actuó como un vocal más del club.

El C.B. La Palma jugaría cuatro temporadas en categoría provincial (Tercera División, Trofeo Padre Millán) –con dos títulos de campeón (67-68 y 73-74) y otros dos de subcampeón (tres ascensos) y seis en la competición regional (Segunda División, Trofeo Gonzalo Aguirre, o Tercera a partir de la temporada 1975-76), con el campeonato de la temporada 1975-76 (y dos meritorios 4º puestos: 70-71 y 76-77).

Entre los jugadores de la primera etapa, nos acordamos, entre otros, de Julio Plata, Carlos Martín, Manolo Jaubert, José Emilio de la Cruz, Emilio y Nono Guardia, Paco Ayudarte, Tino García, Carlos Bravo, Ramón Betancor, Rosendo Carballo o J.A. Bermejo.

viernes, 15 de septiembre de 2017

UNA CUESTIÓN DE HONOR QUE CASI ACABA EN DUELO

El periódico Heraldo de La Palma (1900-1902) recoge una denominada cuestión personal o de honor, que casi acaba en lance de duelo. En ella se ve involucrado su director-propietario, Wenceslao Abreu Francisco (1859-1918), que pasa por un singular tribunal de honor, aunque al final sin consecuencias. En el diecinueve todavía cualquier motivo, por insignificante que fuera, podía terminar en lance de honor, a primera sangre. Pero a principios del veinte, había arraigado un sentimiento antiduelista, hasta entonces latente, que promovía la creación de Ligas contra el duelo en la mayor parte de Europa. Cuando los contendientes eran periodistas, se planteaba como solución la creación de tribunales de honor corporativos, pues el endurecimiento de la legislación siempre se había revelado ineficaz. No obstante, a nivel nacional, el tribunal de honor no se constituye hasta 1917 y los duelos no dejan de efectuarse en realidad hasta 1915.

La cuestión que nos interesa se origina a raíz de un editorial que, bajo el título de «Una denuncia», critica la actuación del arcipreste de la isla, Benigno Mascareño Pérez (†1921), con ocasión de una denuncia presentada por este en el Juzgado de Instrucción contra un ciudadano por proferir supuestas injurias en la vía pública hallándose aquel en funciones de su ministerio, lo que el periodista disculpa por insultos previos del sacerdote, al que tacha de «genuino representante de la intransigencia católica» e «insultador de los que no comulgan en su iglesia». Con este motivo, el Sr. Abreu es convocado al Ayuntamiento por el alcalde Tomás Lorenzo Calero, que había constituido en el consistorio un tribunal de honor junto con los directores de Diario de avisos, El fiscal y La defensa y dos maestros de escuela para juzgar el artículo de marras. No obstante, el Heraldo se abstiene de tomar parte en aquel acto y efectúa la oportuna protesta. Este periódico en un artículo que titula «Tribunal de honor» asegura que «despachado andaría el Heraldo si no pudiera juzgar en su columnas actos que son de dominio público y si sus escritos pudieran ser juzgados por maestros de escuela a quien[es] hace tiempo viene combatiendo por estimar que no cumplen con los deberes que para con nuestro pobre pueblo se han impuesto», pues en lugar de llamárseles a constituir tribunal de honor, «debía de estárseles instruyendo expediente por faltas en el ejercicio de sus cargos».

Esta opinión sobre los maestros de escuela provoca que un ofendido José de las Casas Paz (1871-1920), maestro de vasta labor a la sazón (y luego dirigente de Cruz Roja y director de su boletín), denuncie ahora el artículo «Tribunal de honor», y promueva una reunión de conciliación entre representantes del director de Heraldo de La Palma y del propio José de las Casas, en la que la representación del Sr. Abreu Francisco manifiesta que este sostiene íntegramente todos los conceptos contenidos en el citado artículo, si bien nunca se propuso ofender al Sr. De las Casas Paz. Explicación que no convence a los representantes de este, por lo que proponen que la cuestión se lleve a otro terreno (se llega a proponer incluso un «lance» o duelo, que fue aceptado por el Sr. Abreu, que no se materializa).


viernes, 8 de septiembre de 2017

HERALDO DE LA PALMA (1900-1902)

Un vano intento de prensa independiente en el periodismo palmero de entresiglos
J.J. Rodríguez-Lewis*
Real Sociedad Cosmológica 
Actas del II Congreso de Historia del periodismo canario. Editorial Densura, 2017

Resumen:La comunicación analiza una de las pocas cabeceras pretendidamente independientes que alumbraron en el agitado y prolífico periodismo palmero de entresiglos. Fundado el 1 de diciembre de 1900 por Wenceslao Abreu Francisco, Heraldo de La Palma fue un medio que, con seguridad a destiempo, intentó navegar sin pagar canon alguno de vasallaje político ante una clientela potencial muy limitada, tanto por su nivel cultural y por el carácter insular y ultraperiférico del espacio como por la saturación de publicaciones periódicas del lugar, una maraña de cabeceras, la mayoría beligerantes ideológicamente, que apenas dejaba sitio para probaturas informativas. En cualquier caso, este carácter del periódico, tampoco lo convertía en políticamente aséptico. Heraldo de La Palma fue una publicación muy crítica con los partidos del turno, con el establishment de la época y con la política en general. Es más, estos intentos de periodismo independiente en La Palma navegaban próximos al entorno republicano.
Abstract: This communication analyses one of the few tabloids meant to be independent, which arose within the hectic and prolific journalism of the turn of the century. Founded on December 1 1900 by Wenceslao Abreu, Heraldo de La Palma was a media outlet, which tried to launch its activity, certainly at the wrong time, without paying any kind of political servitude royalty and with a very limited potential clientele. This limitation was due to its cultural level, its insular and outermost location character as well as to the saturation of regular local publications. There was a bunch of ideological belligerent tabloids, which left very little room to new informative adventures. In any case, the characteristics of this tabloid did not turn it into a ‘politically free’ newspaper. Heraldo de La Palma was a publication very critical with the alternative ruling parties, the establishment and with politics in general. Moreover, these independent journalistic attempts in La Palma were very close to the republican sphere.
Palabras clave: Heraldo de La Palma, periodismo canario, periodismo histórico, periodismo informativo, periodismo independiente, La Palma, Wenceslao Abreu Francisco, Hermenegildo Rodríguez Méndez.

1. El contexto histórico-informativo.

El pronunciamiento del general Martínez Campos a finales de 1874 proclama rey a Alfonso XII y pone fin a la primera experiencia republicana. A partir de ese momento, se pone en marcha el sistema de la Restauración, cuyo mayor logro será su estabilidad. Al principio se sirve del Rey como árbitro del cambio político, con el refrendo de un procedimiento electoral manipulado desde el poder, que impone los encasillados oportunos. A partir de 1885 (tras la muerte de Alfonso XII y el inicio de la regencia de María Cristina), empero, comienza a sustentarse en un acuerdo (denominado el Pacto de El Pardo) que asegura el turno pacífico entre los dos partidos prosistema: el conservador o liberal-conservador y el liberal fusionista. En la práctica se trata de un régimen corrupto, en extremo clientelar, que se debate entre la oligarquía y el caciquismo. La primera parte de este prolongado periodo finaliza con el Desastre del 98, cuando España pierde sus últimas posesiones de Ultramar, tras las sublevaciones por la independencia que se producen en Cuba (1895) y Filipinas (1896), hecho que  agudiza el denominado «sentimiento regeneracionista».[1] A principios del siglo XX el sistema permanece en lo esencial inalterable, aunque la capacidad del gobierno de imponer su encasillado ha disminuido ante la influencia del cacique local y la creciente fragmentación de los partidos dinásticos por la desaparición de sus grandes líderes: Cánovas del Castillo (1897) y Sagasta (1903). El 17 de mayo de 1902, con apenas 16 años, empieza su reinado Alfonso XIII

Entonces en La Palma apenas existe el partido conservador, aunque distinguido por su indisimulado leonismo, en perjuicio de los auténticos correligionarios del marqués de Muni. Además, los republicanos no se visualizan nítidamente hasta la constitución de Unión Republicana en 1903. Con una economía marcadamente agraria y una sociedad caracterizada por la emigración y el bajo nivel cultural, la isla se encuentra bajo la égida de una oligarquía representada por los grandes propietarios de la tierra y el agua (las familias Poggio, Yanes o Sotomayor), junto a otro grupo, menos dominante, constituido por la burguesía mercantil de la capital insular, de la que el comerciante Juan Cabrera Martín es el representante más destacado. De resto, conviene apuntar que la isla ronda los 46.000 habitantes en 1900, y su capital, Santa Cruz de La Palma, apenas supera los 7.000.[2]