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domingo, 8 de marzo de 2015

LA POSADA DE LOS SECRETOS, por Eduardo Criado

BREÑA ALTA. El 24 de enero, recibí un whatsapp: Presentación del libro La posada de los secretos en Burgos, acompañado de un vídeo donde acompañaba al autor un saxofonista muy recordado, lo que son las cosas, Miguel López, lo conocí nada más llegar para ser profesor de la  Escuela Insular de Música de La Palma. Fue reencontrarlo en un cruce de extraños caminos. Le envié al autor otro mensaje diciéndole que me gustaría acompañarle y pasear un ratito por la vida juntos. No tardó mucho en pedirme que interviniera. A lo que le contesté que no sabría en calidad de qué (aún no había leído el libro). Me dijo “en calidad de amigo”. Ya era imposible decir que no. Le comenté que quizás en el libro encontrase algún secreto que contar, pero entonces ya no sería secreto. Me respondió que buscase en la “leyenda personal”  entre los papeles de la vida, donde siempre se podría encontrar algo que contar. Así que aquí estoy, con mi regalo.
BARLOVENTO. He leído el libro y les puedo asegurar que no es un libro para lectores con prisas. Para algunos puede ser un libro lleno de mensajes, y simplemente ubicaran  La posada de los secretos en un pueblo con ferrocarril al que nunca llegará el tren. Pero para aquellos que estén dispuestos a dejarse romper por dentro y abrir el alma, el libro les llegará como un torrente de pasión desbordada por la vida, por el amor y por la amistad.
LOS LLANOS DE ARIDANE. René Lavand es un ilusionista de cartomagia argentino, fallecido recientemente, al que admiraba porque, siendo niño, había perdido en un accidente la mano derecha, y manejaba la técnica como nadie. Ejemplo de que nada es imposible o todo posible. Lavand decía: “La cosa no está en lo que se hace sino en cómo se hace,  la cosa no está en lo que se dice sino en cómo se dice y sobre todo en cómo se mira cuando se hace y se dice”. Y esto es lo que ocurre con el autor al escribir este libro, cómo mira cuando hace y dice.
S/C DE LA PALMA. Al leer el libro he encontrado muchos momentos que he sentido como vividos, es la ventaja de conocer al autor, y poder contar algunos secretillos. Como todos sabéis, Juan José es canario, natural de Santa Cruz de la Palma, capital de la isla de San Miguel de La Palma. Una isla donde el tiempo y las distancias marcan un carácter en sus gentes, con sus amaneceres de mar amarillo y grises del atardecer. Allí conocí al autor, donde viví unos años. Es más, tengo que confesar que tengo un hijo palmero.
GARAFÍA. Ya saben que una isla se define como una porción de tierra rodeada de agua por todas partes, pues bien, La Palma no es eso, La Palma es una porción de tierra unida al cielo por sus cumbres que atrapan las nubes que traen lo vientos alisios, dejando la lluvia horizontal, un balcón al infinito desde los observatorios astrofísicos del Roque de los Muchachos, una porción de tierra unida al mar, que ha llevado y traído a sus gentes por todos los confines de la tierra y ha traído y atraído a todos aquellos viajeros soñadores del mundo.

viernes, 16 de enero de 2015

LA POSADA DE LOS SECRETOS, por José María Cabrera

La vida da muchas sorpresas. Una de ellas ha sido encontrarme “aquí”, en esta presentación del libro La posada de los secretos y de su autor J.J. Rodriguez-Lewis en Las Palmas de Gran Canaria. Y digo “aquí”, a este lado de la mesa, porque me corresponde estar “allí”, es decir, donde se sientan ustedes. Ha sido, como suele decirse, “por imponderables” que tenga que sustituir a un amigo común de Juan José y mío, a nuestro anfitrión de hoy: Lucas Pérez, director de la Fundación ECCA.

Puedo hablar algo del libro que hoy presentamos y puedo hablar algo más de su autor. Y así lo voy a hacer porque me resulta más fascinante glosar al artesano que al producto.

Seguro que todos conocemos al Juan José actual. Sabremos que es un funcionario de alto nivel (Jefe del Servicio de Recursos Humanos del Cabildo de La Palma), y seguramente también sabremos que fue uno de los políticos más prometedores del escenario canario: antes de cumplir los cuarenta años, ya había pasado por una concejalía, tres direcciones generales y una secretaría general técnica. Y sabemos que actualmente escribe…

Bueno, eso no es completamente cierto. Juan José lleva escribiendo desde… siempre. Se inició en colaboraciones periodísticas hace más de treinta años. De hecho, estoy convencido de que arrastró al mundo de la comunicación a otro amigo común, Santi Pérez, que ahora es uno de los empresarios más brillantes (y seguro  que, también, el más modesto y discreto) del sector.

Y como escritor, ya hemos comprobado que domina el lenguaje jurídico. Sigue siendo imprescindible para el concejal canario su mini-manual Herramientas para el desempeño político en el ámbito local. También son imprescindibles para el gestor de recursos humanos sus colaboraciones con las revistas especializadas (seguimos estudiando al funcionario interino con su artículo de 2009).

Domina el lenguaje de la investigación. Lo ha demostrado con sus libros sobre la Semana Santa en La Palma, sobre el baloncesto y sobre Pedro Pérez, el “padre” de los cabildos insulares, en lo que fue su tesis doctoral. Una tesis jurídica, pero que se lee más como una investigación histórica que como un tostón de leyes y artículos.

Y domina el lenguaje político, pues uno no resulta electo ni designado en tantas ocasiones si no lo hiciera.

lunes, 3 de noviembre de 2014

LA POSADA DE LOS SECRETOS, por José Trasobares

Presentar la obra de un autor que tiene la condición de amigo constituye, no ya un gran honor, sino además una elevada responsabilidad… Sobre todo si consideramos que en mi vida he recibido un encargo de esta guisa. Como respondía el genial Lope a Violante, al recibir de ella el encargo de elaborar un soneto, “en mi vida me he visto en tal aprieto”.
Y ante la obviedad de que ni yo soy Lope de Vega ni mi acompañante es Violante, para salir airoso del compromiso, tentado estuve de acudir Internet en demanda de ayuda en este género de eventos. Rápidamente rechacé la idea, al considerar que, fueren cuales fueren las insensatas razones que llevaron a Juan José a elegirme, supuse que lo que esperaba de mí era una espontánea y sincera reflexión y valoración de su trabajo.
Se colige que, tras ello, debo ensalzar la figura del autor y alabar las virtudes de su creación literaria, haciéndolo además con cierta holgura intelectual, para no parecer un destripaterrones que desmerezca a este foro y a la distinguida ocasión.
Y a ello me dispongo cuando rememoro con toda nitidez el momento en que le conocí hace más de tres lustros. Compartíamos entonces responsabilidades en diversas parcelas de la gestión pública y ello me permitió tratar con el profesional; adusto y solvente, brillante y tenaz, laborioso y diligente y…, por qué no decirlo, un punto antipático.
En estas lides administrativas nos hallábamos cuando el profesional dio paso al colega y este al compañero para, tras ello, arribar el amigo. Fue entonces cuando surgió una amistad liviana en compromisos y recia en fundamentos. Macerada sin prisa ni esfuerzo. Surgida al socaire de una recíproca afinidad desprovista de intereses ajenos a los meramente personales y que tras la lectura de sus artículos hoy considero que bien puede encontrar acomodo en lo que él llama, como Espinosa, “amarillos”.
Esa amistad sigue siendo hoy de aquel modo; plácida, nada sacrificada y enormemente gratificante. Esa amistad espero que, tras mi comprometida alocución y lo incierto de su resultado, siga manteniéndose en idénticos términos, sin reproche alguno por causa de los eventuales desatinos que aquí se puedan decir.

sábado, 25 de octubre de 2014

LA POSADA DE LOS SECRETOS, por Isabel de Blas

Es para mí todo un honor y un placer poder participar en este acto de presentación de La posada de los secretos, este libro que muestra el alma y el corazón desnudo de su autor, y que más que un libro, representa un despertar a la conciencia y, eso, entiendo que es un paso vital.
Es una sorpresa que Juanjo me considere una “amarilla de antaño”… y que haya pensado en mí para compartir este momento. Juanjo y yo nos conocemos de hace años, por relación laboral y académica. Creo que siempre hemos charlado en encuentros breves: en los pasillos de la universidad o en actos públicos y desde esa desventaja postural que te imponen las personas altas.
No recuerdo que hayamos compartido muchos cafés o comidas, o hayamos hablado de temas personales, no sabemos apenas nada de nuestras respectivas vidas privadas… pero por una u otra razón siempre hemos estado en contacto álmico.
Lo primero que me gusta de este libro es su portada: ese corazón azul, pleno, sin fisuras y al que se accede en su luz por una escalera sencilla. El color azul, en el lenguaje energético significa la identidad creativa, la reivindicación del derecho a hablar y ser escuchado, con el intercambio de conocimientos y experiencias. Es el puente entre los pensamientos y los sentimientos, representa el compromiso a decir nuestra propia verdad personal, a la que se llega desde la percepción de la voz interior.
Y en la contraportada, el corazón ya carece de obstáculos, es rojo y representa la seguridad, la energía física, la voluntad de vivir y el suelo seguro bajo los pies. Llegar a este color, intuyo que no ha sido un proceso fácil en la vida del autor. Cuando se produce un cambio en la conciencia personal, comienzas a sentirte fuera de lugar, fuera de lo conocido y lo seguro.
Entonces los amigos y la familia empiezan a preguntarte qué te está pasando. Te inicias en la lectura de libros, de esos que se llaman de “autoayuda” y sientes que desde siglos atrás ha habido personas en el mundo que se han hecho las mismas preguntas que tú. Escribirlo es un estado de conciencia puro, es estar atento a las emociones que te ocurren, ser el fotógrafo de tu alma, el reportero de tu vida… Eso es estar en conciencia pura.
Tal y como se explica en El Alquimista, sientes que nunca vas a poder escapar de tu corazón, así que es mejor escuchar lo que tiene que decirte.

viernes, 10 de octubre de 2014

LA POSADA DE LOS SECRETOS, por José Luis Martínez

Tanto Juan José como yo somos hombres de baloncesto (leí su libro sobre la Historia del Baloncesto en la isla de La Palma y es difícil encontrar otro más riguroso, mejor documentado y ameno). En baloncesto, como en los deportes de equipo, hay tres aspectos básicos: la técnica individual,  la destreza y la actitud. Aunque las tres facetas son importantes, la actitud es la más decisiva. En la vida ocurre algo similar. Existen tres áreas fundamentales en el perfeccionamiento personal: el conocimiento (nadie puede hacer lo que no sabe), la destreza (la capacidad de aplicar el conocimiento a la resolución de problemas concretos) y la actitud (la manera de proceder).
Como recordaba el autor hace un momento, citando una especie de axioma de mi libro Vendiendo se entiende la gente: “Nos hacemos por la razón pero nos conducimos por los sentimientos”. Históricamente la razón ha sido considerada como una cualidad de rango superior a los sentimientos, a las emociones, a las actitudes. Hoy se sabe y se admite que nuestras decisiones -hasta las más importantes- las tomamos basándonos en nuestra intuición. Es decir, que en la vida como decía W. Churchill son más importantes “las actitudes que las aptitudes”. Porque aptitud viene de apto y actitud viene de acción y todo lo que conseguimos en la vida es consecuencia de nuestros actos, que son producto de nuestra actitud.
Juan José Rodríguez en La posada de los secretos apela especialmente a los sentimientos y en la literatura como en cualquier actividad artística el autor no trasciende por lo que escribe sino por  cómo lo escribe, por lo que comunica. Lo importante es la emoción. Escribir bien no es suficiente, lo primordial es comunicar con el lector. Se ha dicho que “no hay buenos o malos escritores, sino escritores que comunican y escritores que no comunican”. La posada de los secretos es un lugar acogedor de comunicación del autor con sus huéspedes: los lectores.

miércoles, 1 de octubre de 2014

LA POSADA DE LOS SECRETOS, por Veve Rodríguez

Hola. Buenas tardes… Muchas gracias a todos por venir a compartir esta velada con motivo de la presentación de “La posada de los secretos”, el primer libro emocional — y espero que no sea el último— de mi hermano Juan, velada que, por lo que veo, se convierte casi en una íntima reunión de amigos. ¡Qué bueno! Diego Galdino, un escritor italiano actual, dice en su novela El primer café de la mañanaque “…las bellísimas personas tendrían que encontrarse.” Y he aquí que nos estamos encontrando… ¡Qué bonito motivo!
Me ha tocado ser uno de los copresentadores de esta obra en mi triple condición de concejal del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, de hermana y de colaboradora. Como concejal puedo decir que es un orgullo para Santa Cruz de La Palma, y claro está, para La Palma entera, tener hijos como Juan José: tan inquietos, tan creativos, tan formados, con tan buen hacer. La Palma siempre se ha preciado por haber contado y contar con un amplio número de ellos. Como concejal, y como hermana, también puedo decir, porque lo sé de primera mano, que este libro no ha recibido ningún tipo de subvención, que ha salido a la luz gracias al empeño de mi hermano y al gravoso sistema de autofinanciación, así que, si se hacen con un ejemplar de “La posada de los secretos”, no solo disfrutarán de una hermosa lectura, sino que contribuirán a que Juan recupere el capital invertido. Estarán pensando que se suma otra condición a la de concejal, hermana, etc., y es… la de comercial: sí, les estoy intentando “meter el libro por los ojos”… ¡Es obvio que estoy defendiendo la herencia de mi hijo en calidad de sobrino del autor!
Como colaboradora, antes de profundizar más adelante en dicha circunstancia, quiero darte las gracias, Juan, por brindarme la oportunidad de participar contigo en una de tus obras, y más en una de estas características, porque… ¡No sé si hubiera tenido capacidad para ilustrar un libro sobre Derecho Administrativo Local!
El apartado de dedicatorias de este libro tiene dos. Pone, por un lado, “A mi hermana Veve”; por otro, pone “A mis “amarillos”. Como entenderán —que una tiene su ego…—, me quedo con la parte que me dedica a mí. Ya que jamás tuve un novio que llamara a aquellos programas de radio de antaño para dedicarme una canción, ¡bien está que a una le dediquen un libro!. En cuanto a “sus amarillos”, no vayan a pensar que son unos vecinos de mi hermano nacidos en Taiwan. Para quienes desconozcan el significado de ser “amarillo”, ya descifrarán el concepto en una de las secciones de este libro, pero sucintamente puedo anticiparles que un “amarillo” es aquel o aquella con quien se crea un lazo singular desde un principio, alguien especial en tu vida, sin saber en muchas ocasiones por qué ni para qué.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

LA POSADA DE LOS SECRETOS, por Nieves Rosa Arroyo


Buenas tardes a todos y a todas. Para mí, es un verdadero honor estar hoy aquí, intentando aportar mi humilde granito de arena, apoyando a una persona buena, para hacer realidad su nuevo sueño: la presentación en sociedad de otro de sus “hijos”, este libro, de nombre La posada de los secretos.
CONOCER.-  Tuve la suerte de conocer a Juan José Rodríguez hace apenas unos años, cuando decidí entrar activamente en la vida pública palmera. Hasta ese momento lo desconocía. Al conocerle, entré en su "casa", en su "posada". Han sido muchas las veces en que me he alojado entre las paredes o límites de sus dominios, para sentirme acogida y protegida. Libre para hablar sin ataduras. Al calor húmedo de una simple taza de té. Sumergida en el cariño cómplice de las familias.
COMPARTIR.-  No me he dejado seducir por sus palabras, menos aún por el color amarillo de sus pensamientos. Pero he compartido risas, pomadas y lamentos. La vida y los momentos mágicos que nos conducen hacia la eternidad de los sentimientos. La línea que nos acerca y nos aleja del resto de los seres vivos. Aquel horizonte al  que todos hemos de acercarnos si queremos tener una existencia plena: como la que nos quiere contar J.J. en este sencillo y precioso libro.
CONTRADECIR.- Uno de los comodines que te entregan los años es la sinceridad. Con ese as en la manga, he volcado una mirada, o lectura crítica, hacia La posada. Y así, echo en falta un rock and roll duro de Rosendo o el Fito de Platero y tú: transgresor, que atraviese y desentone tanta balada melancólica (Lennon, Los Secretos). O alguna trastada, en forma de rapadura amarga, que socave o haga risa, entre tanta palabra profunda y reflexiva. Incluso algún otro color, que tapando el amarillo, expanda su miope visionada hacia el arco iris que presagia vida plena después de la tormenta.

sábado, 2 de agosto de 2014

La posada de los secretos: Prólogo


Estoy sentada en un porche, en una mecedora. Desde aquí observo una cascada rodeada de verde vegetación y el sonido del agua que llega hasta mí me serena. Una preciosa taza de porcelana atesora durante unos minutos la infusión que deleitará en breve mi sentido del gusto. El aroma de las calas consigue embriagarme. Inspiro profundamente y contemplo el libro que reposa en mi regazo.

La posada de los secretos se abre para llevarme a todo un mundo de sensaciones. Observo que su autor ha puesto en cada línea un sinfín de sentimientos. Le conozco como se conoce a esa alma que intuyes desde siempre y para siempre y aun así sé que todo cuanto pueda leer en estas páginas será capaz de desvelarme aún más recovecos de su esencia pura.

Juan José, reservado con su vida íntima, no tiene complejos para desnudar su espíritu y nos desvela sus secretos, aquellos que tienen que ver con su forma de concebir las emociones. Al leerle, al igual que el agua de la cascada que fluye ante mí, mi corazón se vuelve fluido, transparente y fresco, se desliza entre los renglones como el agua entre los riscos, y se siente libre. Libre para meditar y reposar cada “entrada”, pues éstas siempre invitan a sacar conclusiones propias aunque lleven ligadas la impronta del autor.

Las ilustraciones consiguen el efecto que obtendría el vuelo de unas mariposas de colores junto a mí en este instante: provocan una sonrisa infantil en mis labios y me enternecen.

Soy consciente de que cada lector percibirá de forma diferente lo que este libro contiene. Pero, en mi opinión, algo común llegará a todos. El deseo intrínseco del autor de compartir su propia búsqueda interior. Su generosidad, cualidad que sin duda le caracteriza, para ser compañero durante el camino que estas líneas nos invitan a emprender, o a continuar, si es que ya nos habíamos aventurado a ello. Pero al final, aunque él nos acompañe durante un rato, es misión de cada uno encontrar nuestro propio camino.

Ana Isabel Núñez, autora
de Con la fuerza de su interior
Doy un sorbo a mi infusión. La paladeo mientras observo la cascada frente a mis ojos. Los cierro inmersa de nuevo en el sonido del agua. Mientras, mi corazón viaja a una isla: La Palma. Es fácil viajar hasta allí aunque esté lejos, montada en esta alfombra mágica llamada La posada de los secretos. Es fácil viajar en ella a cualquier parte, incluso y especialmente, a nuestro interior. Les invito a que prueben...

lunes, 1 de abril de 2013

POR QUÉ TEMEMOS A LA MUERTE MÁS ALLÁ DEL MIEDO A MORIR

Colaboración suscrita por Nieves Rosa Arroyo*

Hace años, justo cuando pasaba una mala época en mi vida, con la enfermedad de mi padre, me regalaron el libro La muerte, un amanecer, de E. Kübler-Ross (1926-2004). Tengo que reconocer que, después de leerlo, hay un antes y un después en cómo vivo las muertes y las despedidas de mis seres queridos. Según la psiquiatra suiza morir no es  más que desplazarse a un lugar mejor, como la mariposa que deja finalmente su capullo. Morir, en realidad,  es muy parecido a nacer, ya que te trasladas a otra existencia donde no vamos a estar solos, porque siempre habrá alguien en el otro lado esperándonos, alguien que ha sido muy importante en nuestra vida y que se ha ido antes que nosotros. Kübler-Ross también asegura que, para poder morir, se debe aprender primero qué es el amor incondicional, ya que para ella esta es la misión que todos tenemos aquí en la tierra, y que debemos aprender y practicar. Se podría decir que la muerte es sólo un  pasaje a un nuevo estado de consciencia. En fin, tal y como titula su libro: la muerte, un amanecer.

A mi juicio, negar la muerte como hecho individual o social tiene una importante consecuencia: la falta de preparación psicológica cuando llega el trance de dejar esta vida, especialmente para el que se va, pero también para los que le rodean. Tendríamos que identificar los sentimientos de ira, negación... y ayudarlos, para transformarlos pronto en actitudes que alivien el sufrimiento psicológico y que contribuyan a la aceptación. Epicuro decía: "La muerte no importa, porque cuando tú estás ella no está, y cuando ella está, tú ya no estás, de modo que no coincidís nunca".    

Ahora bien, el problema radica en cómo llegas a ella, en qué condiciones la afrontas. Yo suelo decirles a mis pacientes que no teman a la muerte, mas sí al dolor físico y al sufrimiento. Morir no tiene  por qué ser un tormento. Sin embargo, programar nuestra muerte no resulta fácil, todos de alguna manera pensamos en la inmortalidad, incluso gastamos mucha energía en negar o evadir la fatalidad de nuestro irrevocable destino. Está claro que los avances de la medicina han contribuido a la longevidad del ser humano, pero también a la deshumanización del proceso de la muerte. A menudo olvidamos que esta es un evento normal en la cadena de la vida. Pese a todo, sigue sin ser fácil programar nuestra propia muerte.

Cuando por alguna razón pensamos en nuestro viaje sin retorno, muchos deseamos una muerte rápida, sin sufrimiento, pero a la vez con espacio para poder recapitular toda nuestra vida y  tiempo para despedirnos. ¿A cuantos de nosotros, llegado ese momento, no nos gustaría estar sufriendo por una buena causa o arriesgando nuestra vida por el bien de los demás, en vez de ser solamente un paciente en grave peligro?

También la muerte se puede vivir desde el ateísmo, y en ese contexto quiero hacer referencia al periodista y escritor británico C. Hitchens (1949-2011), con su libro La mortalidad, donde nos cuenta cómo vivió él mismo el camino hacia "el eterno lacayo" (así llamaba T.S. Elliot a la muerte en un inolvidable poema:  "He visto el momento de mi grandeza parpadear/ y he visto al eterno lacayo tomar mi abrigo y reír por lo bajo./ Y, en resumen, tuve miedo" ). Y lo hace con la ayuda de un diario de viaje, enfrentándose a la muerte sin creencias, asumiendo que no tiene un cuerpo, sino que es un cuerpo.  En su libro Hitchens expone su increíble diálogo con el miedo, la pérdida de la voz, lo insoportable del dolor, pero aprovechando todos los momentos en que la enfermedad le da una  tregua para "vivir muriendo", para vivir con toda la intensidad posible.

Por eso, no me cansaré de invocar la vida que debemos vivir, que ha de ser con toda la intensidad y calidad posibles, así como de homenajear a la muerte de todas las personas queridas que nos esperan en ese otro lugar para darnos el mejor de sus abrazos. Con esa esperanza, ese viaje que todos hemos de realizar, será simplemente una etapa mas de nuestra existencia.

* Nieves Rosa Arroyo Díaz es médico MIR de familia desde hace más de veinte años. En la actualidad, también es concejal de Servicios Sociales en el Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane y consejera en el Cabildo Insular de La Palma.

domingo, 26 de febrero de 2012

ANA ISABEL NÚÑEZ SE HACE QUERER EN LA PALMA

Su novela "Con la fuerza de su interior" se presentó en la Casa Salazar el pasado 23 de febrero
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El pasado jueves 23 de febrero, la burgalesa Ana Isabel Núñez presentó con éxito su novela "Con la fuerza de su interior" en la isla de La Palma (Canarias). La consejera de Cultura del Cabildo Insular, Mª Victoria Hernández, presidió un acto que -a tenor de lo vivido en la Casa Salazar- entusiasmó a todos los asistentes. La velada sorprendió al auditorio desde un principio con una alternativa apertura musical, que estuvo a cargo del percusionista José Antonio Tamarit, profesor de la Escuela Insular de Música.

Durante la presentación, la autora estuvo arropada, además de por la consejera insular de Cultura, por el reciente premio José Pérez Vidal de investigación, Juan José Rodríguez, por el también escritor y responsable de Ediciones Balnea, Juan Manuel Crespo, y por Víctor Gutiérrez, varias veces campeón de España de 100 y 200 metros libres para discapacitados físicos.
Rodríguez recordó la "conexión amarilla" que le llevó casi sin percatarse a descubrir la novela de Nuñez y a la autora y apuntó detalles de la biografía de la escritora y de "Con la fuerza de su interior", su primera incursión literaria. El editor, Juan Manuel Crespo, expuso los objetivos de la editorial y las entretelas del libro que presentaban en La Palma, tras hacerlo con el mismo éxito en Burgos, Málaga (Alhaurín de la Torre), Vitoria y Soria. El atleta Víctor Gutiérrez, por fin, relató su historia personal de superación, tras perder una pierna como resultado de un desgraciado accidente de tráfico, que cohonestaba con el argumento y los valores que promueve la novela de Ana Isabel Núñez Palacín (la fuerza interior, el deporte, etc.).
La última en intervenir fue la propia Nuñez. La escritora burgalesa reconoció la oportunidad que se le brindaba de presentar su libro en Canarias, en especial, en La Palma, y destacó de él la carga de positividad que quiso transmitir al relato. Nuñez aseguró que su novela, independientemente del posible atractivo de la trama, está repleta de energía positiva y de elevados propósitos que contribuyen a canalizar más adecuadamente los miedos y obstáculos que siempre nos encontramos en la vida. La calidez y sensibilidad de Nuñez se ganaron a la concurrencia, que, al final del acto y  tras otra actuación del percusionista Tamarit, se acercó a ella para compartir experiencias y para que le dedicara un ejemplar de su novela. El acto lo cerró la consejera insular de Cultura, María Victoria Hernández, que agradeció a la escritora burgalesa su interés por presentar su novela en la isla de La Palma.

* La novela puede encontrarse en Canarias, además de en El Corte Inglés, en las librerías Papiro de Santa Cruz de La Palma y Canaima de Las Palmas de Gran Canaria.

lunes, 14 de noviembre de 2011

LOS TAXISTAS EN SANTA CRUZ DE LA PALMA

Un ejemplo de buen servicio público con los mayores

Nieves Pilar Rodríguez (COLABORACIÓN)

Todos, en algún momento de nuestras vidas, nos hemos visto en la necesidad de coger un taxi. Es un servicio de transporte que, sin duda, está repleto de comodidades. Nos deja en la misma puerta de nuestras casas, no nos obliga a compartir su diminuto espacio con desconocidos —salvo el propio conductor, evidentemente—, no tenemos que perder hermosos minutos de nuestras vidas buscando dónde aparcar o no nos vemos compelidos a eternas esperas, dado que habitualmente están en las paradas establecidas o pasan circulando justo por donde se nos plantea la necesidad de contar con su servicio.

Estamos acostumbrados a reparar, además de en las marcas o líneas estéticas de los vehículos que se dedican a prestar este servicio público, en sus colores identificativos: blancos con una barra roja en diagonal en Madrid, amarillos y negros en Barcelona o blancos en Canarias, por solo citar algunos. Pero raramente fijamos nuestra atención en su conductor, salvo que este sea dicharachero y nos dé una agradable conversación. Participamos conjuntamente de un minúsculo habitáculo, el taxi, con un desconocido, compartiendo nuestro espacio personal —aquel al que no dejamos que otros entren a no ser que les invitemos a hacerlo o se den circunstancias especiales— y, sin embargo, somos capaces de hacer una carrera en absoluto silencio, ensimismados en nuestros pensamientos o incapaces de romper el hielo para iniciar una conversación, recreándose una escena similar a la que, en ocasiones, podemos vivir en un ascensor cuando lo compartimos con extraños.

Nos quejamos de cómo la sociedad cada vez es más fría, pero nosotros no colaboramos en procurar cambiarla —no sea que alguien entre y hiera nuestro espacio emocional—, ignorando incluso las reglas básicas de la buena educación al callar un simple buenos días o un merecido gracias.

Nos resulta insólito toparnos con anónimos que nos den un trato afable y atento y, por tanto, lo celebramos con entusiasmo cuando se da tan grato encuentro, rememorando que era lo usual hasta hace unos años: qué gran sonrisa la del carnicero de nuestros años infantiles, cómo nos preguntaba por nuestros padres el ventero, cómo ayudábamos con las bolsas de la compra a la vecina del segundo, la caricia en la cabeza cuando cedíamos la acera a los mayores y a las mujeres… Y hasta nos sorprende que un empleado público de cualquier administración se implique en facilitarnos los trámites pertinentes regalándonos, además, un trato afectuoso, cuando eso debería de ser lo normal.

En los medios escritos es relativamente frecuente que se publiquen sentidos agradecimientos al personal sanitario por el delicioso trato humano recibido por nuestro familiar —el servicio sanitario correcto se da por supuesto—, pero es excepcional que se haga este tipo de reconocimiento a los profesionales de otros sectores.

Por todo ello, quiero que estas humildes palabras se conviertan en un merecido homenaje público a los profesionales del taxi, especialmente a los que tienen su parada en la calle Álvarez de Abreu de Santa Cruz de La Palma (parada del césped), para manifestarles mi inmensa gratitud por cómo miman a mi madre, de edad avanzada y con dificultades motoras, razones para verse en la necesidad de utilizar sus servicios prácticamente a diario. Llega a ser exquisito presenciar cómo la asisten para entrar o salir del taxi, el trato cercano pero cortés que le dispensan durante el viaje, sus servicios de auxilio al alcanzarle los bultos o bolsas hasta el portal o cómo le brindan un sincero “que pase un buen día”, quizás en un sentido ejercicio de empatía o simplemente como signos de una singular y extraordinaria calidad.

Sea por lo que sea, gracias. Mil gracias. Sé que con ustedes mi madre está en buenas manos. 

* Esta entrada se publicó previamente en La Voz de La Palma, nº 384, 11-25 de noviembre de 2011.

viernes, 21 de enero de 2011

PABELLÓN ROBERTO ESTRELLO

PROPUESTA SOBRE LA DENOMINACIÓN DEL PABELLÓN MULTIUSOS DE SANTA CRUZ DE LA PALMA presentada por un grupo de ciudadanos en ejercicio de lo establecido en la Ley Orgánica 4/2001, de 12 de noviembre, reguladora del Derecho de Petición, contemplado en el artículo 29 de la Constitución, y, subsidiariamente, de los artículos 158 y 159 de la Ley 14/1990, de 26 de julio, reguladora del Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas de Canarias,

PROPUESTA DE ACUERDO

La ciudad de Santa Cruz de La Palma está a punto de inaugurar oficialmente un nuevo pabellón en la zona de El Velachero, con cierto carácter multiusos, de propiedad municipal, donde el deporte y, en particular, el baloncesto va a tener un protagonismo especial, no sólo porque en sus instalaciones entrene y dispute sus partidos el UB La Palma, sino porque además está ubicado muy cerca de la legendaria cancha de la Ciudad Juvenil, antaño en el patio del ex convento de San Francisco.

En ese lugar, en esa vieja pista de piche y gradas de madera, comenzó su labor en el ámbito del baloncesto, hace cuatro décadas, Roberto Rodríguez Estrello. Primero como jugador, coincidiendo con una vasta generación de baloncestistas, con los que llegó a disputar dignamente, en 1976, una fase de ascenso a la LEB de entonces (2ª División Nacional) en Valladolid. Luego, simultáneamente y para siempre, como entrenador, desarrollando una admirable tarea vocacional para iniciar y perfeccionar a miles de niños y jóvenes de esta ciudad, que conocieron este deporte por la inquietud de Roberto Estrello, tanto en la antigua OJE como en las canchas del Instituto Alonso Pérez Díaz, aunque también en Benahoare, Avda. Marítima, Miraflores y tantas otras canchas de toda la isla.

Han sido cuarenta años de especial dedicación y altruismo. Incluso, durante muchos años, realizando una labor que ha complementado a la perfección el trabajo de promoción del deporte que se efectuaba desde ese Ayuntamiento y desde el Cabildo. Pero también, durante otros tantos, manteniendo la ilusión por el baloncesto en esta ciudad casi en soledad, cuando, sin contraprestaciones económicas, apenas unos cuantos enamorados de este deporte entregaban parte de su tiempo en enseñar básquet.

Roberto Rodríguez Estrello ha realizado en Santa Cruz de La Palma una tarea impagable e incomparable tanto en la promoción del deporte entre los más pequeños (con las escuelas de baloncesto en los años duros de este deporte) como por el trabajo de perfeccionamiento con adolescentes y jóvenes, logrando transmitir a sus chicos y chicas valores hoy menos frecuentes entre las nuevas generaciones, como el esfuerzo, el sacrificio, la solidaridad, el respeto, la jerarquía, la humildad, el compañerismo o el trabajo en equipo.

Fruto de ese trabajo encomiable y callado son la numerosas participaciones en campeonatos de España, en el ámbito escolar y federado, con equipos de jóvenes de esta ciudad, después de lograr varios campeonatos de Canarias (siendo, por estos éxitos, elegido mejor entrenador de Canarias en 1983). Esos equipos palmeros, dirigidos por Roberto Estrello (Instituto La Palma), siguiendo la estela de José Felipe Antón, se codearon con equipos peninsulares en cuyas filas actuaban algunas promesas del baloncesto español, que, con el paso de los años, han llegado a militar en los principales equipos del país e, incluso, a ser internacionales (Juan Antonio Orenga, Juan Carlos Barros, Paco Jiménez, Marcos Carbonell, etc.), así como con entrenadores de primer nivel (Alfred Julbe, Domingo Díaz, Francesc d’Puig...). Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que durante algunos años el baloncesto no desapareció en la isla gracias a Roberto Rodríguez Estrello.

En categoría senior, destaca su labor al frente de la U.B. La Palma, que en la actualidad es el equipo palmero de mayor nivel competitivo. Roberto Estrello fue trece años su entrenador (de los primeros veinte del club), y otros tantos directivo, director técnico o lo que hiciera falta, y fue, además, quien llevó el equipo a la elite al lograr el primero y el único ascenso por méritos deportivos que ha conseguido este club, tras lograr plaza en la Liga EBA en la fase de ascenso disputada en el pabellón de Miraflores, en junio de 1997. Todo ello, en momentos muy complicados para el baloncesto palmero.

Pero si esto fuera poco, no podemos obviar su relación con la tradicional y querida competición de verano “José Luis Acosta Rodríguez” (próxima a cumplir cuatro décadas), cuya “alma mater” ha sido, durante un largo periodo, Roberto Estrello, al ser su máximo responsable en un gran número de ediciones y evitar, en momentos difíciles, que esta desapareciese. O su tarea autodidacta investigando parte de la historia de nuestro deporte en la isla o haciendo y recopilando gran parte de las fotografías existentes sobre este deporte. En 2009, por todo ello, la Fundación Amigos La Palma, le otorgó el premio “Leyenda deportiva” en la Gala del deporte palmero.

Ocurre, sin embargo, que decir Roberto Estrello es mucho más que decir “baloncesto”. Su compromiso con la ciudad va mucho más allá. A modo de simple pincelada, citemos, por ejemplo, su implicación en otro tipo de eventos del municipio, como la Fiesta de los indianos o la de los embajadores (ambas en Carnaval), Los Divinos de San Francisco o la genuina y extensa colección fotográfica que ha conseguido reunir durante los últimos años, y que ha sabido ceder con generosidad para la publicación de algunos trabajos de investigación.

Recientemente, se ha creado un grupo de facebook, en el que más de 600 personas e instituciones proponen su nombre para el Pabellón multiusos de Santa Cruz de La Palma. En esta larga lista, que puede consultarse en Internet, figuran, entre otros: U.B. La Palma, Escuela de Baloncesto Felipe Antón, S.D. Tenisca, Dominicas La Palma, Asociación Deportiva Taburiente, Cope La Palma, Patronato de Turismo, Nova Foto, Multicines Avenida, Cofradía La Piedad, Mundolapalma, Parador La Palma, Adepac, Afición Náutico de Tenerife, Asociación Isla Bonita, Asociación Tayda, Aparthotel Castillete, Troveros de Asieta, La Gala Televisión Canaria (entidades y colectivos), Juan Méndez, Manolo de las Casas, Fernando Angulo, José Luis Subías, Luis Martín Sa, Chani Gómez, Javi Blázquez, Emilio Govantes, Fernando Peña, Coriolano Guimerá, Wen Perdomo, Fernando Martín Sa, Pedro Ramos, Fernando Ríos, Guillermo Cejas, Pedro Abreu, Walter Cáceres, José Basilio Pérez, Richi Pinto, Enrique Rodríguez, Veronica Henningsen, Nati Suárez (jugadores), Chuchi Arencibia, Ángel Recuenco, Iván Díaz, Sergio Trujillo, Glen Arrocha, Juan Carlos Hernández, Josant Batista, Aldo Rodríguez, Julián González, Néstor Pérez, Manuel Cabrera Monzón, Sergio Hernández de León, Ramón Pérez (árbitros), José Felipe Coello, Ramón Cubeles, José M. Couceiro, Pedro F. Coello, Carlos Aguilar, Alex Luque, Fernando Llombet, Chicho Rodríguez (entrenadores), David Sanz, Mayte Castro, Néstor Pérez, Salvador González Vázquez (periodistas e investigadores), y un largo etcétera.

Sin duda, la ciudad de Santa Cruz de La Palma tiene una deuda histórica con Roberto Rodríguez Estrello. Un hombre humilde, muy apreciado en el municipio y en toda la isla, como demuestran también los grupos de apoyo que se han generado y los artículos de opinión que se han publicado, y que es justo merecedor de un reconocimiento de este tipo. Además, el baloncesto es el deporte de sala con más tradición en esta ciudad, por ello, es lógico que el pabellón se conozca con un nombre ligado a este deporte.

Por todo lo expuesto, el Pleno acuerda lo siguiente:

Primero.- Denominar “Roberto Rodríguez Estrello” al nuevo pabellón multiusos municipal, situado en la carretera del Velachero de esta ciudad.

Segundo.- Efectuar los trámites necesarios para que así figure en las Administraciones y Organizaciones que proceda.

      En Santa Cruz de La Palma, a 21 de enero de 2011.

Nota: Esta petición colectiva fue vista por el Pleno de la Corporación municipal el día 11 de abril de 2011, acordando que fuera la próxima Corporación la que, en el primer Pleno ordinario que celebrase, decidiese sobre este asunto.

domingo, 10 de octubre de 2010

ROBERTO ESTRELLO

Colaboración de Emilio Govantes Rodríguez*

Hoy, en una chuletada de más de 50 personas de las cuales más de la mitad eran palmeros y ex-alumnos del Instituto Alonso Pérez Díaz, residentes en Tenerife, debatíamos qué obstáculos son los que existen para que el Pabellón de próxima inauguración en el barrio de Los Pescadores en la finca de Los Pericos, el sustituto teórico de la cancha de la OJE, lleve el nombre de Roberto Rodríguez Estrello.

Estoy en casa en este momento y mis compañeros de chuletada dicen que no soy capaz de reflejar en este medio mis pensamientos, pero aquí estoy y los voy a decir.

Este Pabellón está ubicado y claramente sustituye en este barrio de Los Pescadores a la cancha de la OJE, cancha que nunca en su historia tuvo mayor concurrencia que en un Ajax-Buitres, partido de baloncesto de la Competición de verano. Es decir, no hay otro deporte desarrollado en este recinto que haya tenido un nivel de asistencia más grande que el baloncesto, con distancia de otros deportes que se realizaban en la OJE como el judo, karate, gimnasia rítmica, etc...

Así, no entiendo que aún queden dudas, después de que un colectivo de los mejores jugadores que hayan existido en Santa Cruz de La Palma en todos los tiempos (Manolo de las Casas, Juan Méndez, Oscar Peña, Eduardo Mendoza, Luis Sa...) hayan expresado su deseo de que el Pabellón de próxima inauguración merezca llevar el nombre de quien ha sido profesor y entrenador de tantas generaciones de alumnos del Alonso Pérez Díaz y de miles de jóvenes amantes del deporte de la canasta.

Tampoco comprendo cómo personas con responsabilidades políticas y amantes del baloncesto dentro del ámbito político municipal, siendo conocedores de los hechos nombrados, tengan reparos en reconocer la valía humana y el arraigo popular fuera de serie de la persona y el personaje de Roberto Estrello en Santa Cruz de La Palma, cuando apostó por este deporte aportando su esfuerzo y sus recursos personales para sacarlo adelante en la Isla -y digo en la Isla con mayúsculas- partiendo de la nada, cuando el apoyo institucional era mínimo, por no decir nulo.

Si hay baloncesto en La Palma, y otros pudieron venir detrás a engrandecerlo, es gracias a la labor primaria de Roberto, Emiliano, Antón, Paipol, Peladilla, Bofada... y todos los que lucharon por que La Palma tuviera una representación regional en este deporte.

No me quiero olvidar de la importancia de Pedro Hernández Cabrera, para mí la persona con más relieve nacional e internacional del baloncesto palmero, siendo árbitro, que creo que el Pabellón Insular de Miraflores debería llevar su nombre. Hecho que quiero aclarar porque no tiene nada que ver con el Pabellón Municipal del que estamos tratando.

Los palmeros somos muy proclives a no reconocer lo nuestro, podríamos tener una calle, una plaza, reconociendo el mejor grupo de folk canario: Taburiente, o del mejor grupo de danza tradicional, como Coros y Danzas. Podríamos tener también una calle o una plaza reconociendo a los dos equipos de fútbol regionales de más solera de todo Canarias: Tenisca y Mensajero. Podríamos reconocer a muchos grandes profesionales palmeros, pero nuestra falta de autoestima se cuela en un estamento político lleno de complejos y carente de preparación para ejercer los cargos que representan. ¿A quién se le ocurre plantear una encuesta abierta para elegir un nombre a un Pabellón municipal, que sólo el baloncesto ha sido capaz de llenar? ¿Quizás los políticos quieran hacer evidente un enfrentamiento a la opinión de los mejores baloncestistas de todos los tiempos en la isla y a los miles de alumnos que han participado de este deporte a través de Roberto Estrello? No creo que para la clase política palmera, acostumbrada a no recibir ningún tipo de crítica social, fuera bueno tomar una decisión como ésta, al margen de este segmento de opinión pública tan cualificado y pertinente.

Sin desdeñar la labor de los que posteriormente han desarrollado el baloncesto palmero, espero y deseo, como ex-jugador de la U. B. La Palma, como ex-alumno del Instituto Alonso Pérez Díaz, y como amigo y admirador de la labor de Roberto Rodríguez Estrello, que el pueblo de Santa Cruz de La Palma y sus representantes políticos sean capaces de agradecer la labor de Roberto, y con él, la del grupo de personas que, con su persistencia y su fe, de manera altruista, determinaron que el baloncesto palmero sea hoy un orgullo para toda la isla.

*Ex-alumno del Instituto Alonso Pérez Díaz,
Ex-jugador de la U.B. La Palma e Instituto La Palma .

miércoles, 24 de febrero de 2010

LA POLÍTICA, colaboración de María Rosa de Haro

LA POLÍTICA
María Rosa de Haro

Decía María de Maeztu : “no sólo hay que ser, hay que hacer”. La frase me ha venido a la memoria a cuento de la política, o más concretamente, a colación de un tema del que se ha hablado y escrito mucho: lo que las personas que no están en ella piensan de nosotros, de los que nos dedicamos, de manera más o menos transitoria, a menesteres públicos.


Uno de los últimos motivos para tal atención ha sido la publicación del barómetro del CIS de octubre de 2009, en el que la clase política y los partidos políticos aparecían como el tercer problema que preocupa a los españoles. Más recientemente, el último barómetro publicado por el Consejo Económico y Social de Canarias, en enero de este año 2010 establece que el interés de los canarios por la política presenta una evidente evolución negativa, obteniendo la menor valoración media de los tres años de existencia de dicho estudio (3,18%) y que más de la mitad de los participantes en el estudio (en concreto, un 56%) califican de “bajo” su grado de interés por la política. Igualmente revela que a las mujeres le interesa menos la política que a los hombres, y que disminuye el interés en el sector de población menor a los 35 años y mayor de los 54. Esto es: a los jóvenes no les atrae la política.


Dicho dato en sí es muy preocupante. Pero, igualmente debe preocuparnos, por responsabilidad- y entono aquí la autocrítica, ejercicio necesario y muy saludable- nuestra contribución, desde la política, a la consolidación o modificación de dicha consideración en la ciudadanía sobre nosotros.


Digo esto porque no son pocos los días en que analizando comportamientos y declaraciones públicas de miembros de partidos políticos determinados, pienso que muy flaco favor estamos haciendo para cambiar las cosas. Y no sólo las personas más o menos relevantes desde un determinado puesto o cargo público, sino también cualquiera de las personas a quien identificamos con un partido.


No deja de sorprenderme que miembros de una misma ”familia”, públicamente, se descalifiquen de manera personal, - me pregunto si lo harán también con algún miembro de su entorno- confundiendo lo particular o personal con la labor general. Que se confunda las fobias y filias personales, con el buen hacer político (si me cae bien, es buenísimo trabajador e inmejorable político, si no es así, “leña al mono” y, por descontado, no vale para nada, ni es buen/a gestor/a de los asuntos públicos). De la misma manera, que no exista cierto pudor, y se antepongan intereses particulares al daño previsible que puede generar a una determinada formación dicho actuar, porque en fin, no nos engañemos, con esa intención, o con la de dañar a algún o algunos miembros de dicha formación, a veces, se realizan dichas declaraciones.


Así, nos podemos despertar una mañana con comentarios referentes a traiciones dentro del mismo partido-eso sí, sin antes comentarlo en los órganos internos dar posibilidad de enmienda en el supuesto caso en que hubiera lugar a tal crítica, todo es posible- o cenar leyendo que hay pocas personas que merezcan en una propia formación o en otras, y eso, evidentemente, con origen en compañeros/as que siguen perteneciendo y a veces, ocupando cargos, de esa formación política en la que “no existen o son escasos los que merecen la pena”. Ilusos entonces, los que pensamos que sí merece la pena pertenecer a partidos políticos, que sí es importante el compromiso, que sí es fundamental la colaboración interna por encima de personalismos y personalidades, que se trabaja y hace más desde el equipo y que, sin ilusión, o cuando se pierda, es mejor bajarse del barco.


Y yo me pregunto: ¿es esa nuestra contribución al cambio necesario, a la imperiosa necesidad de que de nuevo la sociedad confíe en los que gestionan los asuntos públicos, en los “SERVIDORES PÚBLICOS”, que es lo que somos, a veces desde la oposición, a veces desde el gobierno de diferentes órganos?. ¿Es esa la manera de incentivar que se participe en las decisiones a través del voto, y que se piense que el voto si importa y sirve para algo? ¿es así como queremos atraer a nuestras formaciones políticas a nuevas generaciones?


Flaco favor hacemos, ante la negatividad que comentarios y actitudes determinadas desprenden, y que, entiendo, no colaboran en atraer ni al camino de la política, ni lo peor y más preocupante por lo que supone, a la participación activa en la misma, aunque sea -importante empresa-, disminuyendo la abstención. A la sazón, para mi, un tremendo fracaso de todos los que participamos en la política y asignatura pendiente el movilizar a la participación a través de las urnas.


Creo que debemos reflexionar. Como Friedrich Hayek, creo que la asociación es importante, por eso pertenezco a un partido político, y creo, sinceramente, en que la “razón compartida es más poderosa que la individual”, eso sí, debe haber razón como sinónimo de sentido común. Por eso, a diferencia de los que dicen que “ pocos merecen la pena”, hoy por hoy creo, por suerte, que son pocos los que no la merecen, y que es importante la cooperación, (Dennet señala que la cooperación debe ser alcanzada, y esa es la razón del diseño). Me empeño en participar, por ello, en el “DISEÑO” de un partido, y creo firmemente en la necesidad de la cooperación: nadie que quiera trabajar y aportar, sobra.


Pero también creo que hay que tener en cuenta dos factores: la calidad de las personas que intervienen y también las interacciones que se dan entre ellas (Ortega). Aplico, qué le voy a hacer, la importancia de las relaciones en el equipo de trabajo, sobre todo cuando nos jugamos la confianza en el sistema político, y en última instancia, la recuperación de la confianza en un sistema democrático, en que los partidos políticos son fundamentales, (como Morlino, creo que una de las calidades de la democracia pasa por la responsabilidad o respondencia-responsiveness, es decir, la capacidad de solucionar los problemas de los ciudadanos, ello a través de las personas elegidas y que, en su inmensa mayoría, salen de esas organizaciones políticas)


Soy de las románticas que piensan que la política sirve para intentar cambiar las cosas, mejorarlas, adelantar las horas de los diferentes ámbitos en los que nos movemos. Y que en ese fin, tienen un importante papel los partidos políticos. Es nuestra responsabilidad hacer que se mejore la opinión de los que quieren participar en política sobre ésta misma, animar a los que quieran acercarse al mundo de la política desde el sentido común y la capacidad, y demostrar, con hechos y actitudes, no sólo con palabras, que los partidos políticos son ámbitos en los que se coopera y existe diálogo desde el respeto, y no gratuitas descalificaciones e intereses contrapuestos. Por ello, y finalizo como empiezo: “hay que hacer, no sólo ser”.


Nos va en ello contribuir a darle calidad al sistema democrático: contribuyamos a tener los mejores partidos, los mejores políticos y a que la consideración cambie, aunque sea en el pequeño o gran entorno en los que nos movemos cada día. Por responsabilidad.

miércoles, 13 de mayo de 2009

SE NOS FUE EL CHICO TRISTE Y SOLITARIO

María*

Ha muerto Antonio Vega....así aparece la noticia y una inmensa tristeza hace que lo que hasta hace un minuto parecía importante, con esa noticia, se desvanezca.Como a otras muchas personas les habrá sucedido en alguna ocasión, en un segundo pasa por mi mente ese concierto al que acudí en el Auditorio, el más reciente que dio en Las Palmas de Gran Canaria, y las veces que – sobre todo en el coche- he escuchado sus canciones, en su voz o en la de otros muchos artistas que le han versionado, en ocasiones, en su compañía (Retama, Amaral, Los Secretos, Rosendo, Miguel Bosé, y, últimamente, Rosario). La separación de Nacha Pop ya me había hecho daño -pensé en ese momento, que lo habíamos perdido para la canción, si bien su primo, Nacho García Vega, vocalista igualmente del grupo, se empeñaba en desmentirlo. No fue así, y lo seguí viendo, con su frágil presencia y casi imperceptible voz, compartiendo su “poesía” con todos nosotros.

Me he puesto a pensar cuál de sus canciones puede ser con la que más me identifico, la que más he oido, sin duda, es “el sitio de mi recreo”. Cómo no rendirse ante su letra y sus acordes. Pero luego pienso en “Lo que tu yo sabemos” y su “sólo al final cobra sentido la soledad, cuando el silencio es total queda el espacio para pensar. Y después, a la hora de volver, conservar el secreto en mi poder. Algo que tú y yo sabemos. Algo entre tú y yo, no hablemos”. Enseguida, recuerdo “te espero”, y “se dejaba llevar por ti”, que me trae a la memoria el nombre de una persona importante para mi en el momento en que más se oia esa canción.

Una pena enorme me invade.. Solo me cabe pensar que por fin ese chico triste y solitario ha encontrado el sitio donde le llevó la imaginación, donde con los ojos cerrados divisaba infinitos campos. Que se ha llevado consigo el escenario de su hogar y que ha vuelto a ese lugar en que se siente como aquel donde nació.

Muchísimas gracias, Antonio Vega.


* María es una comentarista del blog

lunes, 9 de febrero de 2009

La flor, los tranvías y el mecánico*

Fernando, 10 años

Todo empezó cuando el mejor mecánico del tranvía se puso enfermo, justamente cuando el tranvía mejor del mundo tenía que ser reparado y sólo él podía arreglarlo. Aquel tranvía era el de Tenerife. El mecánico no podía con su alma, estaba muy mal. El tranvía de Tenerife le pidió a los otros tranvías que buscaran "la flor recomponedora", aquella flor curaría al mecánico. Pero los otros tranvías no querían ayudarle porque le tenían envidia porque presumía de ser el mejor tranvía. El tranvía de Tenerife les prometió no volver a burlarse de ellos. Enseguida se pusieron manos a la obra. Los tranvías estaban muy felices buscando la flor por campos, llanuras y bosques. Por fin la encontraron, había que volver. Pero cometieron un fallo muy grande, ¡se habían perdido! Pasaron los días, hasta semanas, todos estaban muy preocupados, pero finalmente encontraron sus huellas y regresaron a la ciudad todos bien. Le entregaron al mecánico la flor y se curó. De este modo el mecánico arregló el tranvía y funcionó perfectamente. El tranvía cumplió su promesa y no volvió a burlarse de sus amigos.


*Este relato corto de mi amigo Fernando fue premiado con un accésit en el concurso de "Los libros del tranvía" del Cabildo de Tenerife